Las obreras del arte. Las condiciones reales de las modelos de arte en México

May 28, 2026

Por: Vanessa Montoya Quintero

A Rubí Velázquez,  compañera de lucha

“Esto no es el Parnaso”- es la frase que me repito mentalmente mientras estoy posando en una colchoneta sucia. Estoy tratando de no temblar, de mantener mi pose aunque me está doliendo; en realidad no entiendo por qué me esfuerzo tanto en no moverme si nadie me presta atención: las chicas del fondo se cuentan chismes y varios están metidos en su celular; algunos otros están tomando café y comiendo galletas y ahí estoy yo, dando mi mejor esfuerzo.

Sí, seguramente me aplaudirán al final y me elogiarán por mis excelentes poses y por no quejarme por el frío, pero ya no aguantó más. Me tiembla el brazo, cuento las canciones para darme una idea de cuánto tiempo ha pasado, pues en este taller no les gusta usar cronómetro, son muy hippies. Prefieren terminar la pose cuando estén listos, cuando se sienten satisfechos con su obra. A mí, es la única a la que no le preguntan.

Intento hacer visible mi dolor: me muevo ligeramente, pongo cara de angustia, resoplo, pero nada. 

Me parece un misterio cómo pueden estar tan atentos a la textura de mi piel, a mis compresiones, cómo pueden ver los pequeños signos de mis huesos, pero no pueden darse cuenta que estoy sufriendo en esta pose. O tal vez sí se dan cuenta pero piensan que para eso trabajo.

Poco después de recibir mi pago pienso en lo poco que es y me digo que no voy a volver a hacerlo.

Ya de camino a mi casa, me convenzo de seguir modelando, pienso “no está tan mal; por lo menos aquí no tengo miedo a que me violen”. Me rió. Me parece absurdo que ese sea mi parámetro.

Pero justo en ese instante vienen a mi mente los momentos en que les dibujantes comparten conmigo los trabajos que realizaron (realizamos) buscando mi aprobación. Me congratula observar las distintas interpretaciones que cada une hace de mí.

También pienso en aquello que me hace sentir viva: cuando estoy sobre la tarima, en un trance creativo pasando de una pose a otra, guiando a les artistas, generando narraciones sólo con el cuerpo, llevándolo a su límite, intentando crear mil formas conmigo misma.

Siento la mirada atenta del dibujante. Me siento dichosa de mi rebeldía al estar desnuda; altiva por saber que domino el miedo a la desnudez. Ojalá ese momento durara para siempre.

En esa ambivalencia me muevo, nos movemos las modelos. Y es que los sentimientos y las experiencias narradas no son individuales, son compartidas. Las modelos vivimos condiciones precarias: sin ningún derecho laboral, sin tener ni una sola mención en las fichas técnicas de las obras, y ni hablar de un porcentaje de la venta. Todo eso bajo la constante amenaza del abuso sexual. Y entonces, nos repetimos “esto no es el Parnaso”.

El Parnaso era la morada del dios Apolo y las nueves musas. Era un lugar lleno de árboles, flores y adorables animales; un espacio bucólico donde estos personajes se juntaban a danzar, cantar, recitar y practicar todo aquello relacionado con las artes. Pero en la vida real no existen las musas, ni se encuentran semidesnudas bailando en el bosque alrededor de Apolo, ni hay seres eternamente disponibles para ofrecerle ideas a los genios. 

Aquí no hay seres etéreos, las modelos somos materialidad, porque son nuestros cuerpos los que hacen posibles las poses, cuerpos que se agotan, que se lesionan, que se emocionan, que envejecen; cuerpos que necesitan trabajar para poder mantener a ese cuerpo que aparece en los cuadros. Y cuerpos que además, tienen que cuidarse de los tocamientos del artista bajo el pretexto de acomodar nuestro cabello para que luzca bien en su obra.

Hacer evidente nuestra materialidad no quita el valor al modelaje, al contrario, exhibe todo el trabajo y el esfuerzo que se intenta borrar bajo el mito de la musa.  Porque además de la labor que hacemos en la tarima, tenemos que dedicarnos a cuidar esa materialidad:  procurarnos descanso, seguridad, cuidado y dignidad.

Esto es algo que no hacen las musas, elas no se cansan, no pasan hambre, no pagan renta, no usan el transporte público, no son acosadas, no se contracturan. Las musas no necesitan organizarse pues no tienen derechos que defender. Nosotras las obreras del arte, sí

Y es desde ahí, desde la lucha colectiva, desde donde dejamos de ser entes de inspiración ajena y nos volvemos compañeras que se sostienen mutuamente para procurar mejores condiciones laborales y de vida para todas. 

Escribimos nuestra genealogía como sujetos activos y construimos la propia historia lejos de los relatos patriarcales donde las modelos aparecen como cuerpos anónimos que adornan la obra de un “genio”. Recuperamos el nombre de nuestras ancestras, reconocemos las obras en las que posaron, investigamos sus biografías y compartimos la información especialmente con nuestro gremio, porque durante siglos nuestros cuerpos sostuvieron el arte figurativo, mientras nuestra palabra e identidad quedaron fuera.

Hacemos esto como un acto de reivindicación y rebeldía para no continuar borradas de las grandes narraciones históricas, y construimos nuestro propio archivo del presente, un órgano de difusión donde somos nosotres mismes quienes tomamos la palabra, escribimos nuestras experiencias y dejamos registro de nuestra existencia. 

Esto no es el Parnaso y nosotras no somos musas.

Posts relacionados

Imaginar caminos para la búsqueda

Imaginar caminos para la búsqueda

Texto y fotos: Erika Lozano Tras casi ocho años de buscar a su hija Guadalupe Pamela Gallardo Volante, la defensora María del Carmen Volante Velázquez, nos comparte cómo se organizó con otras familias buscadoras, qué acciones emprendió para la búsqueda, cómo se...

Las caras de la democracia en El Salvador-Parte 2

Las caras de la democracia en El Salvador-Parte 2

Mujeres feministas luchan por mantener viva la democracia en un momento de persecución política y régimen de excepción. Texto por Danielle Mackey Fotografías por Lizbeth Hernandez El último mes, el gobierno inconstitucional de Bukele arremetió contra las voces...

Hesperian + Luchadoras

Hesperian + Luchadoras

Redacción ¡Una nueva serie llega pronto! Mantente atente porque Hesperian y Luchadoras lanzarán un proyecto en breve.💚 Imaginando futuros transfeministas🫰😌