Entre doble brecha o doble oportunidad: Mujeres con discapacidad y entornos digitales

Abr 23, 2021

Por: Yunuhen Rangel Medina

En el sistema capitalista y patriarcal que vivimos, que privilegia lo masculino y el nivel de capacidades para la producción y consumo, el mundo se construye a partir de la imposición de estereotipos, y con base en eso determina el nivel de oportunidades, su ejercicio de derechos y la calidad de vida.

Las mujeres con discapacidad solemos ser el “entre otras”, explica Valeria Guzmán, activista feminista, quien se comuinca con nosotras a través de un teléfono celular con una aplicación de lector de texto que facilita su comunicación, ya que vive con una discapacidad visual.

“Para empezar, las mujeres con discapacidad no estamos en ningún lado de las políticas sociales, no aparecemos como figura específica ni nosotras ni  nuestras necesidades y eso es violencia institucional”. Valeria Guzman

Mariana Díaz Figueroa, abogada y feminista interseccional especialista en derechos humanos y género que vive con una discapacidad física, explica que las mujeres con discapacidad son una población histórica y sistemáticamente discriminada que las coloca en una desventaja estructural permanente que les obstaculiza prácticamente el ejercicio de todos los derechos.

“Hay una desvalorización absoluta, se perciben como personas de menor valor o que no cumplen con ciertos estándares de un sistema de opresión “capacitista”, que estandariza la forma en que  todas las personas se mueven comunican reaccionan y entienden el mundo de una sola manera,  si sales de eso, la sociedad te dice que estas mal. La sociedad es quien impide y pone barreras para ejercer derechos en igualdad de condiciones, y debe pensar en la diversidad”.

Para la organización Documenta, las principales barreras que enfrentan las mujeres con discapacidad, están en el acceso a los servicios de salud, las diferentes expresiones de la violencia que viven, las barreras para el libre tránsito, las barreras para acceder a la información y la baja representación en los medios de comunicación, es decir poca incidencia e inclusión de sus voces, opiniones, necesidades, ideas, inquietudes y propuestas.

¿Qué dicen las cifras oficiales?

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) de 2017, en México viven 5.7 millones de personas con discapacidad, de las cuáles más de la mitad son mujeres (54.70%). 71.5% de las personas con discapacidad estuvo de acuerdo en que las personas con discapacidad son rechazadas por la mayoría de la gente.

“Enfrentamos una Invisibilización social, incluidos los espacios de mujeres, vivimos todos los tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, particularmente las que se dan en el espacio privado, acompañado de una -obligación de estar-, tal vez solo es estadístico por que hay que estar como consecuencia de la particularidad de la discapacidad” Valeria Guzmán.

Sobre esta encuesta el 48.5% de la población con discapacidad percibe poco o nulo respeto a sus derechos humanos y esta percepción es más frecuente entre las personas con discapacidad visual, discapacidad psicosocial y motriz. 

Estas condiciones se entrecruzan con otras condiciones de desigualdad, tales como situación económica y poder adquisitivo. Las mujeres que viven con alguna discapacidad afirman que encuentran múltiples obstáculos para encontrar un empleo. Según la Encuesta, el 24% de mujeres y el 25% de hombres, piensan que las personas con discapacidad son de poca ayuda en el trabajo. 

Según la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, “la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás…”. 

Además de la dificultad de contar con los recursos básicos necesarios y particulares para una vida digna, esto impacta directamente con la oportunidad de acceder a herramientas tecnológicas que puedan facilitar su vida privada pero también su participación social, comunicación e incidencia.

¿Y qué pasa en el espacio digital?

Para Luchadoras es claro que las violencias estructurales se trasladan al espacio digital. Nuestro cuerpo digital se vuelve una extensión del cuerpo físico, y a raíz de la pandemia por el COVID-19 con su política de confinamiento, las tecnologías han sido la principal herramienta para las diferentes dimensiones de la vida humana.

De acuerdo al  Manual de comunicación para la incidencia de mujeres con discapacidad, elaborado por Documenta y Cimac, las barreras tecnológicas son “los programas de computadoras, celulares y otros dispositivos electrónicos cuyo diseño está pensado para personas que ven, escuchan y hablan, sin considerar la diversidad de necesidades sensoriales y cognitivas”.

Para Mariana Díaz Figueroa, los entornos digitales y sus contenidos, una vez más están construidos desde una perspectiva “capacitista”, para una persona estandarizada, por lo que no son del todo accesibles para ella ya que no hay diversidad de formatos, audio, o elementos descriptivos y eso genera desigualdad. 

Mariana explica que la brecha digital se recrudece no solo por la infraestructura de acceso sino porque no hay igualdad de oportunidades, y la falta de empleo y los costos de adquirir equipo especializado son mayores.

Ya una vez en los entornos digitales se pueden enfrentar además otras violencias particulares. “A mí me han acosado, me han mandado fotos íntimas, y por ejemplo recuerdo los ataques discriminatorios a una  candidata con discapacidad”, explica.

Fátima Reyes, politologa feminista,  experta en derechos humanos y discapacidad y colaboradora de Documenta reconoce que la  pandemia hizo visibles las grietas que tiene el sistema, como la falta accesibilidad y de conciencia de las múltiples dimensiones de desigualdad. “Si las mujeres con discapacidad están  en entornos marginados, social y económicamente marginados, su acceso a internet, celular, teléfono, computadora es complicado”, comenta.

No existe información desagregada para saber cuántas personas con discapacidad acceden a Internet, y es importante preguntarse quiénes lo pueden hacer, y si participan, es un  espacio seguro; cuántas son excluidas del debate público, de expresarse y de participar.

El espacio digital, espacio de oportunidad

“Los espacios digitales para mujeres con discapacidad pueden tener una brecha doble, pero también una  oportunidad doble, como llegar a los espacios que en lo físico parecieran imposibles” Fátima Reyes

El desarrollo tecnológico ha dado pie a la creación de mecanismos de inteligencia artificial para reducir las barreras de acceso a las tecnologías que tienen las personas con discapacidad, por ejemplo lectores de texto en voz alta para personas débiles visuales, que les permiten participar en este nuevo espacio público. 

Con apoyo de estas prótesis tecnológicas, también las mujeres con discapacidad han sido capaces de posicionar sus perspectivas, vivencias y demandas para la exigencia de sus derechos.

Mariana y Valeria resaltaron que en 2020, en torno a las acciones feministas para el 8M, se generó el hashtag #SoyMujerConDiscapacidades, para hacer visibles las brechas de participación de las mujeres en las discusiones feministas e incluso en las marchas, que no son accesibles para algunas.

¿Qué hace falta?

Para Fátima, lo principal es atender la accesibilidad como principio y derecho,  en todos los espacios digitales, en los dispositivos que nos permiten acceder a la virtualidad. La misma igualdad de oportunidades como bien, servicio, información y que en ello la responsabilidad la tiene el Estado mexicano. 

Si esto falla, explica, entonces entran los ajustes razonables, que no son un trato especial sino una medida de nivelación ante todas estas barreras que no se resuelven, deben someterse a exámenes de proporcionalidad, cuando son negados, es discriminación. El Estado debe dar otras opciones a cada persona, según su realidad, su discapacidad y necesidad.

Para Valeria, hay cosas que debemos hacer de manera inmediata, como visibilizar el tema y no tener miedo a equivocarnos, ya que es preferible a que siga siendo invisible e incorporar medidas que nos vayan acercando a crear materiales más accesibles por ejemplo, describir las imágenes, incorporar audio o crear Hashtags usando letras altas y bajas que permitan a los lectores de texto identificarlas, “ no todas las herramientas son caras o complicadas, sino de voluntad”.

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