Ada Lovelace, la hechicera de los números

Oct 9, 2018

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A finales del siglo XIX, en plena revolución industrial tener una educación en ciencias exactas era algo con lo que una mujer sólo podía soñar. Afortunadamente Augusta Ada Byron era una gran soñadora.

Ada Lovelace, como ella decidía firmar, vivió una época en la que la única educación que recibían las mujeres era para ser amas de casa, esposas y madres. Les era inculcada por obligación la cocina, las labores domésticas, la educación de los hijos y eran excluidas de cualquier tipo de educación académica.

UNA NIÑA DE CIENCIAS EXACTAS 

Ada tuvo acceso a la educación en ciencias exactas gracias al apoyo de su madre, Anna Isabella Noel Byron, quien además de ser activista política por los derechos de las mujeres y de estar implicada en la lucha antiesclavista, fue una matemática y astrónoma prominente en Inglaterra. Ella fue quien fomentó en Ada el interés por las matemáticas. Su madre nutría su mente con visitas académicas a lugares con instrumentos tecnológicos avanzados de su época, como lo era el telar de seda de Joseph Marie Jacquard que podían encontrar en las fábricas textiles del norte de la isla. De ese telar, obtuvo inspiración para el trabajo que desarrolló posteriormente con las tarjetas perforadas para la máquina analítica. El interés de Anna Noel por acercar a su hija a las matemáticas era para prevenir el carácter irreverente de su padre, el poeta romántico Lord Byron, de quien huyó por las constantes infidelidades, escándalos y deudas, cuando Ada apenas contaba con un mes de nacida.

Ada desde pequeña contaba con una amplia imaginación, así como una facilidad para las letras y los cálculos. Estaba fascinada con las aves y vivía con el deseo de volar, deseo que la llevó a diseñar su propio prototipo de un dispositivo que le permitiese hacerlo. Pero estos sueños fueron mitigados el sarampión, enfermedad que la dejó paralítica por aproximadamente un año cuando ella apenas contaba con catorce años de edad.

Desde muy joven Ada contó con la tutoría y posterior amistad de Mary Somervile conocida hoy como La Reina de las ciencias del siglo XIX, quien ya era reconocida por su labor en el álgebra, astronomía y matemáticas. Mary formentó en Ada su interés por el conocimiento en matemáticas y le presentó a diversos personajes relevantes de su época en la corte Victoriana, como lo fue Charles Babbage, inventor de la máquina mecánica. Sin embargo, por cuestiones de salud, Somerville tuvo migrar a Italia, pese a ello ambas seguían en comunicación por intercambio postal.

LA HECHICERA DE LOS NÚMEROS, LA PRIMERA PROGRAMADORA

Al contraer matrimonio con William King, conde de Lovelace, su madre, para evitar que se alejará de sus estudios, hizo que Augustus de Morgan, matemático y lógico fuera el nuevo tutor de Ada. Morgan era académico en University College de Londres, por lo que la comunicación con Ada era exclusivamente por correo. Morgan, a partir de dicho intercambio, consideró que las preguntas de Ada eran “inadecuadas e impropias para una mujer”. En la correspondencia que intercambiaba con la madre de Ada y su esposo, señalaba que Ada “pensaba como hombre” ya que en ese tiempo, los hombres consideraban que el cerebro de las mujeres no podía hacer cálculos lógicos complejos, por lo que Ada parecía desafiante para sus machistas ojos.  Sin embargo, tanto su madre como su pareja, decidieron no comunicar dichos prejuicios a Ada para no interrumpir con sus investigaciones.

Después de ser madre de tres hijos y esposa, Ada no abandonó su interés por la ciencia y continuó en contacto con Charles Babbage por la fascinación que le provocó conocer su máquina analítica. Babbage y Ada se convirtieron en amigos y colaboradores.

La máquina analítica en su diseño cumplía con las características de las computadoras actuales, ya que contaba con una unidad de procesamiento, funcionamiento por condicionales y una memoria integrada. Ada comprendió el potencial de la máquina para mecanizar el pensamiento humano. Al inicio, la máquina, sólo hacía sumas, restas, divisiones, multiplicaciones, sacaba raíces cuadradas y hacía derivaciones. Funcionaba leyendo las instrucciones de una tarjetas perforadas. Ada logró concebir un sistema que además de eso, pudiera  incluir operaciones algebraicas y lógicas.

 

La hechicera de los números, como le llamaba Babbage, tradujo al inglés la descripción de su máquina analítica escrita en francés por Luigi Menabrea por encargo de Babbage, ya que él sabía mejor que nadie la capacidad de Ada para comprender los procesos matemáticos de su máquina.

Ada no sólo se conformó con traducir sino que añadió sus propios cálculos y puntos de vista en un apartado que nombró Notas. Su investigación incluyó una serie de instrucciones sobre cómo se podía calcular una secuencia de números llamada Números de Bernulli. Estos estudios escritos por Ada Byron son el primer algoritmo para programar una computadora, en consecuencia Ada es la  primera programadora en la historia de las computadoras. Su notas fueron casi tres veces más extensas que el propio artículo.

Diagrama de Ada Lovelace del algoritmo para el motor analítico de la Nota G.

ADA, DEL OLVIDO A SER UN ICONO

El pensamiento y el ingenio de Ada Lovelace la llevó a concebir que las computadoras, en el futuro, iban a poder ser utilizadas para componer música y generar gráficas. Escribió que las computadoras iban a ser capaces de aprender y generar datos por ellas mismas, lo cual es un antecedente de lo que hoy llamamos Inteligencia Artificial.  Ada fue la única mujer, y de las pocas personas de su época, que entendía la importancia la informática y el potencial que tendrían las computadoras.

Desafortunadamente, poco después de publicar sus estudios sobre la máquina analítica, su salud fue en detrimento hasta que murió el 27 de noviembre de 1852 a causa de cáncer uterino días antes de cumplir 37 años, exacerbado por las constantes sangrías provocadas por los médicos.

 

Por muchos años el nombre de Ada Lovelace quedó sepultado en el olvido. La historia escrita desde el centrismo y la misógina del hombre blanco heterosexual, en la que era inconcebible que una mujer hubiese sido la primera persona en escribir el primer algoritmo capaz de ser procesado por una máquina analítica, fue la razón por la que su nombre quedó sepultado.

Fue hasta los 80 que la NASA, en un intento de sacar del olvido a la pionera de la programación, nombró “Ada” al lenguaje de programación utilizado en aeronáutica y gestión del tráfico aéreo.

Actualmente Ada Lovelace es un referente e inspiración para muchas de nosotras, hackers, programadoras, músicas, científicas e ingenieras, ya que ella abrió brecha en el mundo de las ciencias para las mujeres.

Del olvido en que permaneció por muchas décadas, ya que la historia del Siglo XX fue contada por los hombres, su legado está siendo recuperado mediante esfuerzos colectivos que la han vuelto un icono del impulso de la enseñanza de las ciencias y la programación a mujeres y niñas.

Cada 9 de octubre, conocido como “Ada Lovelace Day”, está dedicado a impulsar la participación de las mujeres en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). ¿Quieres conocer a más mujeres programadoras?, síguele la pista a Laboratoria, LinuxChix, BlackGirlsCode y  CodeLikeAGirl.

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