Chulita Vinyl Club: Mujeres DJ’s de viniles confrontan el racismo y sexismo en estados unidos

Jun 20, 2018

En Verano de 2014 llegué por azares del destino (a  la Universidad) a Austin, Texas. Mientras empacaba para mudarme de país, pensaba en las cosas que debería llevar conmigo que fueran importantes y que extrañaría. Además de ropa, libros y otras cosas importantes, decidí empacar conmigo los viniles que tenía hasta ese momento. Y es que no era para menos, los viniles que yo tenía me recordaban cosas vividas, personas y lugares. Llegué a Austin y, al poco tiempo de instalarme en mi nuevo hogar, compré una tornamesa. Era parte de sentirme en casa. Al volverr de la escuela, ponía mis viniles todas las tardes para no extrañar tanto. Así pasaron dos años.  

No recuerdo exactamente quién fue o cómo, pero alguien me comentó de un grupo de mujeres que tocaban viniles en Austin llamado Chulita Vinyl Club (CVC). De inmediato me llamó la atención y las comencé a seguir por redes sociales. A principios de 2017, hicieron una publicación invitando a más mujeres a sumarse, debíamos escribir a un correo.

Sin pensarlo, les escribí rápidamente y dije  que quería sumarme a su proyecto. Me contestaron y quedamos que iría a una de sus reuniones en casa de una de las integrantes. Asistí y estaba muy nerviosa. No sabía cómo sería. Siempre me intimida un espacio y personas nuevas. Llegué y ahí estaba un grupo de chicas latinas diversas, con viniles, dos tornamesas y una mezcladora.

Mientras practicaban, enseñaban a las nuevas (entre ellas, yo) cómo se utiliza el equipo para ser Disk Jockey (DJ) con viniles. CVC sólo toca viniles y no formato electrónico o con computadora. Ese día que mucho en mí cambió, y mi estancia en otro país. Significó un lugar para construir comunidad y compartir música,  algo que siempre me ha encantado.

Chulita Vinyl Club surgió en Austin, Texas en 2014. La fundadora de este bello proyecto se llama Claudia Saénz, quien nació y creció en Texas pero actualmente vive en California. CVC está integrado por mujeres que se auto-adscriben como “mujeres de color”. Hay varios capítulos o grupos de Chulita Vinyl Club en 2 estados de Estados Unidos, California y Texas: Austin (TX), Rio Grande Valley(TX), San Antonio(TX), Los Angeles(CA), Santa Ana(CA), Bay Area(CA) y San Diego(CA).

Quisiera ahora contar más sobre el capítulo particular de Austin, pues es el que yo conozco y del que formo parte. Chulita Vinyl Club en Austin es un colectivo que me ha permitido encontrar hermanas de camino. En Austin muestra colectiva de mujeres djs de viniles, nos permite compartir música, hablar sobre su historia e influencias entre nosotras.

CVC Austin, Texas. Foto por: Whitney Devin

 

Xochi Solis, además de ser una artista plástica increíble, es la que nos coordina en Austin y ha hecho un gran trabajo. Tocamos de todos los géneros musicales posibles: soul, funk, disco, rock&roll, hip-hop, r&b, cumbia, electro-cumbia, salsa, bugaloo, corridos, bossa-nova, pop,  entre muchos otros, dependiendo de cómo vaya la noche o el evento al que nos invitan a tocar.

Cada una, por separado, selecciona los viniles que le gustaría pinchar esa noche tanto en formato de 12 pulgadas de diámetro (los típicos, más grandes) como de 10 o 7 pulgadas también (estos me encantan). Cabe mencionar que muchos de los viniles de las Chulitas, provienen de herencia familiar: eran de la abuela, de los papás, los tíos, por lo que también hay una conexión afectiva con las raíces a través de los discos. Es  revivir esos discos.

Ahora, ¿qué significa ser una mujer de color dj de viniles en Estados Unidos?  Mujeres de color, o personas de color, es una identidad-categoría política en Estados Unidos para describir a todas las personas que no son blancas y no representan al sistema racista de blanquitud o blanqueamiento, lo cual es la base de la nación estadounidense desde su fundación. Así, las personas de color ( People of Color) o Mujeres de Color (Women of Color) se auto-identifican así para crear solidaridad entre, por ejemplo, gente latina, afroamericana, y de países árabes, entre otros.

El hecho de que  Chulita Vinyl Club sea de mujeres de color implica ya en sí un posicionamiento político. En la colectiva de Austin hay mujeres auto-reconocidas como chicanas, tejanas, latinas, afro-latinas, mexicanas y colombianas.  

En Estados Unidos, especialmente en un estado como Texas, y en una ciudad como Austin, la escena musical, particularmente la de djs está mayoritariamente representada por hombres blancos. Es común ir a cualquier fiesta o bar, y  un hombre blanco estará detrás de la música. A veces, también, hay mujeres blancas DJ’s.

Sin embargo, el hecho de que CVC tenga espacios para tocar, implica poner cuerpos racializados en el centro,  en espacios donde históricamente no los ha habido. Implica poner cuerpos no hegemónicos a tocar música. Además, si lo pensamos bien, frente a la individualización de los djs-sólo un dj-, pinchar música entre varias, implica una colectivización, una apuesta por lo común.

CVC Austin, Texas Foto por: Lynda González

 

No sólo eso, por el tipo de música que tocamos, también se está reivindicando  nuestras raíces y raíces de otros grupos racializados en Estados Unidos. La gente que va a nuestros eventos, además, la gran mayoría también es migrante, (afro) latina y, afroamericana.

Xochi, “DJ Mira Mira”, me compartió qué significa para ella ser parte de CVC:

En cuanto al CVC como una forma de activismo, funciona en varios planos. Elegir sólo reproducir vinilo es activar un archivo que de otro modo no se podría compartir en esta era de DJs digitales. Excavar en busca de registros en Texas es increíble porque como Tejana descubro grabaciones hechas aquí como: Freddie Records de Corpus Christi; Tear Drop Records que se fundó en la pequeña Winnie, Texas; Ideal y Nopal Records ambos basados ​​en Alice, Texas y Falcon Records de McAllen; estas etiquetas cuentan la historia que no se puede encontrar de manera fácil o sencilla en el sistema educativo convencional. Contamos las historias que las portadas de música y vinilo cuentan y mantienen la cultura presente. Esto para mí es donde ocurre una capa de activismo. Quienes migraron de México y otros países latinoamericanos a Estados Unidos proporcionaron significativamente a la cultura de la música estadounidense y nos aseguramos de que la gente reconozca su impacto”.

CVC Austin, Texas Foto por: Lynda González

 

Shavone Otero, DJ Canela, otra integrante de la colectiva, me compartió: “ CVC ha demostrado actuar como un espacio de resistencia ante el patriarcado y la hegemonía. Por lo general, la gente apoya o incluso se fascina al ver a un grupo de mujeres DJs, entrar y que montar equipo propio, considerando que es una industria dominada por hombres. Una anécdota favorita reciente fue cuando estábamos llevando nuestras cajas de tornamesas fuera de un bar después de un evento y algunos hombres nos preguntaron, «¿Chicas, necesitan ayuda? ¿Qué es todo esto? ¿Maquillaje?» Y nosotras respondimos: “¡No, loco! Somos DJs ¿Parece que llevamos tanto maquillaje? Nos reímos mucho de esto después.”

Natalia Rocafuerte, Dj Dada, cuenta: “En el colectivo siento que aprendo de otras DJS pero igualmente soy respetada y apoyada para ser auténticamente yo misma.”

Así, se ocupa un espacio público y una historia  con “cuerpos de color “en un país que actualmente está legalizando y legitimado el racismo, en un país donde se criminaliza la migración y se festeja el racismo, donde se matan legalmente cuerpos negros y morenos, en un país donde la supremacía blanca fue y es la fundante de la nación.

El verano pasado CVC fue invitado a tocar a un evento en el nuevo hotel Caroline+ Upstairs at Caroline, localizado en Austin. En algún momento los empleados del hotel pidieron que se pusiera otro tipo de música pues “el hotel no tocaba música latina”, la colectiva no accedió y el hotel desconectó el equipo sin avisar y cambió la música a un género “electrónico”. El hotel, después vimos, vende tacos en su menú de restaurante.

CVC hizo una denuncia pública pues este hecho representa lo que se vive cotidianamente: la fetichización de la cultura latina o latinoamericana, ritmos afrolatinos en específico y la apropiación de la comida, incluso de la música –sólo por un rato- pero cuando el público que normalmente asiste a nuestros eventos, es decir, cuerpos racializados, ocupó un espacio que es normalmente blanco como este lugar, al hotel no le gustó y lo rechazó tajantemente.

Así funciona el racismo en Estados Unidos: les gusta folklorizar, apropiarse de ciertos elementos culturales y ritmos provenientes de grupos que normalmente viven el racismo y el clasismo América Latina: afrodescendientes, indígenas y clases bajas, pero no le gusta que la gente en sí ocupe espacios públicos. ¡Cuando ocupamos espacios, estamos celebrando nuestros cuerpos!.

CVC Austin, Texas Foto por: Natalia Rocafuerte

Chulita Vinyl Club en Austin además tiene una política de discutir los eventos a los que somos invitadas. Discutimos acerca de su política, lo que hay detrás, si ese espacio representa lo que nuestra ética no nos permite. Entonces, lo que pareciera sólo ser una colectiva de mujeres DJ’s tocando música, tiene implicaciones políticas en el contexto actual de Estados Unidos.

En las Chulita Vinyl Club en Austin, tenemos mujeres que, además de ser DJ’s por las noches, hacemos otras actividades. Algunas son estudiantes, artistas, maestras, estilistas, restauranteras, entre otras cosas. La música entonces significa un espacio común para todas.

Más allá de eso, al interior, he encontrado un espacio de mujeres en el que compartimos no sólo el gusto por la música, sino hemos construido un espacio seguro para hablar de nuestros sentimientos, miedos, pero también nuestras alegrías, es un espacio amoroso de mujeres que me siento muy honrada de formar parte.

Grupo CVC Austin, Texas Foto por: Whitney Devin

 

De cada una de ellas aprendo a través de sus trayectorias de vida, de sus formas de resistir en espacios, pero también con ellas bailamos, cantamos, vamos juntas a comprar viniles a tiendas y mercados de la pulga, también con ellas hacemos roadtrips  (viajes en auto en carretera) a otras ciudades donde nos invitan, conocemos nuevos espacios, compartimos lágrimas, chelas, tacos y risas.

Creo que Chulita Vinyl Club es un espacIo de sanación para mí, donde me siento en casa –a pesar de estar lejos de la mía- o donde construí una nueva casa, pero también donde a través de la música y baile, sanamos colectivamente.

Este año estoy lejos de CVC –pues me encuentro en México- y  he valorado y añorado mucho pinchar música junto a ellas. Incluso aquí en México también he notado cómo está masculinizada la escena de Djs aquí. Y también hay que decirlo, hacen falta más Dj´s afrodescendientes e indígenas en México. Hay que ocupar más espacios y celebrarnos a nosotras mismas.  En este contexto de política de la muerte, en Estados Unidos, en México, en el mundo, bailemos por la vida.

 

Ilustraciones: diseños por @bodegavisual

*Gif por Eve Alcalá

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