Es el momento de que nos abracemos juntas: Marichuy

Feb 15, 2018

 

María de Jesús Patricio camina con mujeres a su lado, a ras de tierra. Se acompañan, se miran con complicidad. Caminan por el monte, se escuchan, si alguna pregunta de los periodistas se le olvida a “Marichuy”, como le llaman,  ellas se la recuerdan.

Además de acompañarse, se abrazan, lo han hecho durante todo el recorrido que comenzó en octubre de 2017, después de la Asamblea Constitutiva en la que se eligió al Concejo Indígena de Gobierno (CIG), mismo que por consenso designó a “Marichuy” como su vocera.

Ella lleva caminando de los brazos de mujeres indígenas, defensoras de la naturaleza, desde los Acuerdos de San Andrés. Asegura que las concejalas han sido su fuerza en el recorrido que realiza para recoger la voz de los pueblos.

En todo su recorrido como candidata indígena, las mujeres han recibido a Marichuy con muestras de aprecio: con rebozos, vestimentas propias de los pueblos, la visten, adornan su cabeza de flores y peinados, han reconocido en voz alta la valentía que tiene de llevar esta encomienda de los pueblos. La vocera escucha a cada persona que toma el micrófono o se le acerca, la participación de las mujeres ha sido notoria a lo largo del recorrido. Siempre a su lado. Cada vez su mirada se ve más cargada de dolor, pero sobretodo de fortaleza.

        “La mujer es la que ha sufrido por años, es la que sufre las consecuencias de este destrozo que provoca el capitalismo, entonces participar como mujer es una fortaleza grande (para el Congreso Nacional Indígena), pues, esa mujer que está relegada, olvidada y que no se le toma en cuenta”, asegura María de Jesús Patricio en entrevista especial para Luchadoras.

Mujeres regalan rebozo con rescate de tejido de Buaysiacobe a Marichuy. Foto: Daliri Oropeza

Marichuy fue la primera sonajera de su pueblo, Tuxpan, Jalisco. Ella provocó una fisura en esa tradición que consideraba que los hombres eran los únicos que podían bailar, pues sólo ellos “pueden pisar fuerte”. Gracias a esa ruptura ahora existen danzas de mujeres sonajeras.

Para las mujeres indígenas  lograr la participación política ha sido difícil en sus propias casas, pueblos y asambleas.Durante el recorrido, ellas le han hablado a la candidata de la violencia que viven en cada rincón.

Magdalena García, concejala nathö / masahua habló de la vestimenta tradicional, de cómo al llegar a la ciudad se vio obligada a usar tacones y pantalón, “de otra manera esas fuera de progreso”.  Para ella fue un paraguas el levantamiento zapatista de 1994, eso le dio claridad para poder reivindicar su esencia de mujer indígena y seguir portando sus prendas tradicionales pese a la discriminación. Además de ésta, las mujeres han denunciado frente a Marichuy otros tipos de violencias.

Concejalas en Sayula. Foto: Daliri Oropeza

SAN ANDRÉS Y LA CONAMI

María de Jesús asegura, “En esta propuesta no sólo hay hombres, la intención es que se sumen también mujeres y que juntos caminemos en este proceso de reconstrucción. Solamente así vamos a lograr o que consideramos que necesita este país”.

El levantamiento zapatista es un claro ejemplo de lo que describe María de Jesús. En San Cristóbal de las casas, quien organizó la toma de la ciudad fue una comandanta, Ana María. La comandanta Ramona también estuvo activa.

Durante los Acuerdos de San Andrés hubo una mesa muy importante y que marcó un precedente en la historia del CNI: la mesa 4 sobre mujeres. El tema fue tan amplio, que después de varias asambleas y fisuras dentro del mismo Consejo se comenzaron a hacer encuentros  sólo de mujeres.En Oaxaca, el 9 de agosto de 1997 nació la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (Conami). Ese día, la comandanta Ramona dijo:

“Hermanas y compañeras mujeres, para llegar aquí hemos tenido que vencer a todos los que nos ven como algo que sobra, algo que quieren que no exista. Hemos llegado aquí venciendo la resistencia de algunos de nuestros compañeros que no entienden la importancia de que las mujeres estemos participando de la misma manera que los hombres.”

Para varias de las más de 800 mujeres presentes, la Comandanta Ramona hizo el llamado para que las compañeras indígenas de todo México se reunieran y hablaran de sus vivencias y así tejer juntas un sueño. Así, CONAMI adquirió un papel de fortalecimiento de la voz de las mujeres, alentó su participación, no sólo en el CNI, sino en las propias comunidades, “haciendo entender a los esposo e hijos que como mujeres, también pueden luchar, no solo cocinar”.

En 2012, la CONAMI estableció una agenda Política clara respecto  a las mujeres indígenas, la cual se compone de 5 ejes: Derechos culturales (identidad, educación y tecnología). Derecho al territorio y recursos naturales. Derechos políticos y consulta previa libre e informada.Derechos económicos y soberanía alimentaria. Derecho a la salud, derechos sexuales y reproductivos, y derecho a una vida libre de violencia.

“Para nosotros, los ancianos y ancianas son nuestros guías, ya que ellos nos han dado la luz para construir la lucha indígena”, describe la CONAMI en su agenda. La Coordinadora es la apuesta a ser voz y energía para provocar un cambio profundo en las sociedades, para visibilizar los problemas de las mujeres indígenas. Marichuy tuvo un papel relevante en su fundación.

Obra la garrucha. Foto: Daliri Oropeza

MUJERES OBJETO, MUJER SEMILLA

“Tenemos que reconstruirnos como México, tenemos que organizarnos y buscar formas, pues. Darnos la mano”, pide María de Jesús en entrevista. Para ella y los pueblos indígenas, la lucha va de la mano hombres y mujeres, no se entiende si no hay una de las dos partes.

Portadora de una propuesta anticapitalista, no busca el poder, sino la visibilización de la destrucción del país y reconstitución de los pueblos indígenas a través de un fino tejido que ella va haciendo durante el recorrido en donde se reúne con pueblos que no necesariamente son del CNI, además de organizaciones campesinas, obreras, de mujeres y de la ciudad.

        “En las comunidades indígenas dicen la Tierra es nuestra madre. Y una madre, por más de que le hacemos lo que le hacemos, pues siempre va a estar con nosotros. Nada más es volver a darle su valor, regresar a ella, organizarnos y pienso que así se puede hacer algo”, asegura Marichuy.

Durante el recorrido una mujer de la Tribu Yaqui concedió unas palabras para Luchadoras, su propia historia de cómo la mujer es semilla de la identidad de los pueblos. En esta tribu, la lengua, la inclusión a las danzas y la educación en los cargos comunitarios está bajo el resguardo de las mujeres. Sin embargo, por el empobrecimiento y el despojo del agua del Río Yaqui, muchas mujeres migraron y otras más se enfrentan a horarios extensos.

Cada vez se habla menos la lengua, de acuerdo con el análisis de la antropóloga Raquel Padilla, quien ve claramente un desajuste cultural por la entrada del “progreso” al territorio Yaqui. Aunque también ve claramente que las mujeres encabezan las decisiones importantes de lucha, como en Loma de Bacum, donde Anabela encabeza la resistencia contra un gasoducto, pese al ambiente machista que aún viven los 8 pueblos Yaquis.

Esta mujer de arrugas enclavadas en la piel aseguró, “Marichuy nos representa, como mujeres que somos, reconocemos su candidatura  estamos en apoyo sobre ella para que logre ganar a candidatura. Como mujeres, somos las que más reconocemos las necesidades de la comunidad, no porque somos mujeres, no tenemos la valentía de enfrentar un problema, sabemos ponernos en armas para lograr luchar por lo que es nuestro. Como mujer Yaqui que soy, también soy madre de familia, tengo hijos y lo que me importa es el futuro de ellos. Que será de ellos si ahora la situación en la que estamos, con el río seco y triste. Sólo así las nuevas generaciones podrán luchar por su Tierra, mar, serranía y el río Yaqui”.

Marichuy en Tlaxcala. Foto Daliri Oropeza

María de Jesús Patricio tiene un diagnóstico que apunta directo a la responsabilidad del capitalismo como motor del incremento de las violencias, “Nos han visto como mujeres, que somos de segunda, en los pueblos hasta de tercera. En las ciudades hay mujeres que vienen a trabajar y lo que se encuentran es eso, trata de mujeres, ahora ya también blancas, es toda esta destrucción que trae el capitalismo donde solamente ae ve el signo pesos (a la mujer). Es una lucha que también se tiene que construir desde abajo”, respondió Marichuy mientras se encontraba en Tlaxcala.

En su visita a Ciudad Nezahualcóyotl, Marichuy denunció que cuando violan, desaparecen, encarcelan o asesinan a una mujer, es como si toda la comunidad, el barrio, el pueblo o la familia hubiera sido violada, desaparecida, encarcelada o asesinada, “buscando en medio de ese luto colonizar y pervertir el tejido que hay en nuestro corazón colectivo”: la mercancía que necesitan para la acumulación insaciable de dinero y poder, la opresión del capitalismo como la nombró.

María Jesús tiene una certeza: “Tengamos o no tengamos la candidatura, ya iniciamos y vamos a luchar por todos, es una lucha que tiene que ir creciendo porque hay mucha necesidad, nos toca a nosotros mismos implementar una nueva forma de organizarnos desde abajo, y los partidos van a continuar, y van a seguir decidiendo arriba quien va a quedar”.

 A las mujeres mexicanas, la candidata indígena les dijo: “Es el tiempo de los pueblos indígenas, y en esta lucha también van las mujeres, porque somos las que contribuimos a estas luchas, y no ha sido visible la participación de las mujeres. Es el momento de que nos abracemos juntas y caminemos por esa reconstrucción y esa participación activa de las mujeres. No nos tiene que doblegar nadie por esa decisión. Tenemos que seguir articulándonos a todos y más a las mujeres”.

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