SOFÍA BLANCO Y LAS BRUJAS FEMINISTAS INSURRECTAS CONTRA EL PATRIARCADO.

Sofia Blanco Sixtos es una bruja feminista y este mes nos habla de sanación, chamanismo y otros conocimientos insurrectos que son construidos desde la colectividad y son una de nuestras mejores armas para derrotar al heteropatriarcado.

Platicar con ella nos deja claro que aunque las brujas -desde una perspectiva judeocristiana- son catalogadas como seres extraños y anormales y se les vincula con el Diablo, en realidad son mujeres portadoras de conocimientos ancestrales que resisten ante un sistema capitalista que “encapsula” la sanación y destruir los saberes locales.

COMPARTIR EXPERIENCIAS CON LAS OTRAS

Sofía  es originaria de Zacapu Michoacán, es hija de María de Jesús, quien le ha transmitido saberes y prácticas de sus ancestras p’urhépechas; también es nieta de Audelia y Sofía, quienes amorosamente le abrieron camino para conocer otras formas de sanarse, de ser solidaria con las otras y a saberse espiritual. Sus maestras brujas han sido Patricia Landazuri Suzuki y María Dolores Alvarado Villareal.

Nuestra genia del mes se asumió como bruja a partir del acompañamiento que le dio su maestra “Lolis” en Morelia. Con ella participaba en círculos de mujeres cuyo tema era brujería y la sororidad que aunque no se hablara de ella, se practicaba.  Por ejemplo, en una ocasión una de las compañeras no podía sentarse en el piso como todas debido a una operación que recientemente había vivido, la maestra de Sofía les hizo ver que si una no podía sentarse como el resto, entonces el resto debía acompañarla.

Desde esos círculos de mujeres, Sofía encontró en las reuniones de brujas  una práctica frecuente y necesaria, ya que cuando coinciden, se generan conversatorios sobre las diversas formas de sanar. En los encuentros de brujas muchas jóvenes, entre ellas estudiantes de medicina y ginecología, hablan sobre cómo dentro de la medicina “les enseñan y normalizan la violencia sobre el cuerpo femenino”. Por tanto estos espacios sirven para “plantear un alto a esas violencias”, y reconocer que otras medicinas también pueden sanar.

Crédito de foto: Brenda Berenice Ortiz Rodríguez

Lorena Cabnal también es una de las brujas y sanadoras que acompaña a Sofía, ella ha vivido de la mano de las mujeres indígenas en Guatemala sobrevivientes de agresiones, violencias y tortura sexual y considera el cuerpo como un territorio que hay que descolonizar por medio del placer.

“El placer significa vivir el goce de palpar mi cuerpo y de que yo pueda a través del goce volver a conectarme también con el erotismo. Y un erotismo en donde yo soy dueña, soy la que dirige este cuerpo y entonces puedo hablar ya de que me puedo conectar con otro cuerpo desde este lugar más de encuentro y de sanación porque el erotismo también es sanar.”

BRUJERÍA: CONOCIMIENTO ANCESTRAL

La brujería, como nos explicó Sofía, es algo más allá de la magia y la hechicería, es conocer otras dimensiones que contemplan el espíritu como un elemento ligado al cuerpo. Fuera de la racionalidad occidental, misma que se apropió y negó los conocimientos ancestrales. Más allá de la ciencia – dice- está la experiencia, y los conocimientos que se construyen desde ella tienen un gran valor pues nos conectan con la naturaleza y con lo que nos rodea, así como con “nuestras ancestras y nuestras propia historia”.

Hay genias que ya han hablado de esa apropiación, por ejemplo, en el libro “El retorno de las brujas” Norma Blazquez Graf aborda el recorrido histórico sobre “cómo las ciencias se fueron apropiando de esos saberes que eran de las mujeres”, por ejemplo la partería, la herbolaria, así como el conocimiento de los astros. Por otro lado, Silvia Federici en “El Calibán y la bruja” habla sobre cómo el capitalismo comienza con esta apropiación del cuerpo de las mujeres pero también de su conocimiento. Es ahí cuando la brujería y chamanismo conecta con el colectivo como mujeres y con el feminismo.

Para sanarnos en colectivo, Sofía menciona que es importante  empezar por reconocer a nuestras ancestras, “porque también tenemos una herida con nuestras madres y con nuestras abuelas”. Es importante conectar con nuestras ancestras y preguntarnos “cómo nos sanamos con ellas para después sanarnos a nosotras”.

Resulta sumamente importante que exista, en estos saberes ancestrales, un reconocimiento colectivo con ellas. Y no un reconocimiento superficial sino un reconocimiento en donde nos apropiemos de lo que nos han enseñado y agradeces por esas enseñanza con las que nos han acompañado y las cuales nos permiten conocer a través de ellas.  

SANACIÓN Y FEMINISMO

Otra cosa que se vincula con la brujería y feminismo es el quehacer de la sanación que implica reconectarnos con las mujeres desde el  amor. Pero no desde el amor romántico, “sino de un amor de solidaridad como un amor de conexión entre corazones, almas que es mucho más allá que simplemente decir estamos aquí” , es estar ahí para escuchar.

Sanar con estos otros saberes implica también reconocer esa “conexión histórica espiritual con quienes somos en este momento y quienes nos han antecedido”. Sanar mediante formas distintas a la medicina alópata exige de nosotras mismas un autoconocimiento para saber qué estamos bloqueando y qué nos enferma. Ver a la enfermedad como una maestra que nos dice lo que está pasando, en dónde debemos de poner un alto y cuándo tenemos que accionar.

Llegar a éste tipo de autoconocimiento es más tardado ya que requiere que nos hagamos cargo de nosotras y de la enfermedad.  Es distinto cuando le dejas todo el peso de tu propia sanación a la medicina. Es asumir la responsabilidad para estar bien con nosotras. En donde “el médico puede ser solamente un medio pero no es el que va a saber de mi cuerpo.” Ya que la medicina alópata separa el cuerpo de la mente, de lo emocional y lo que se hace es vernos como un objeto.“

La sanación para Sofía algo más allá de la magia, es darle fluidez a las emociones, no atorarnos en ellas, y así sanar físicamente, emocionalmente y mentalmente.

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