Por María Julia Castañeda

“Ya no nos pueden parar”: Transforman regias opresión en “rugido” histórico

Hartas de una sociedad indiferente que minimiza y oculta la violencia de género en el estado de Nuevo León, al norte de México, miles de mujeres hicieron retumbar las calles de Monterrey este 8 de marzo en una marcha histórica que rompió récord de asistencia.

El reclamo colectivo estalló con 30 mil “nuevas leonas” ocupando el centro de Monterrey, muchas de ellas en su primera marcha, de acuerdo con la Asamblea Feminista de Nuevo León, aunque la autoridad sólo informó la presencia de 15 mil.

“Vivimos en un sistema patriarcal capitalista en donde las voces de las mujeres son silenciadas, pero como vimos hoy cada vez menos”, advirtió Estefanía Bárcenas, integrante de la asamblea.

El detonador del rompimiento en la cotidianeidad de esta sociedad tradicionalmente conservadora y machista fue un hartazgo generalizado encabezado por las más jóvenes, coincidieron lideresas feministas de Monterrey.

“Ser mujer en Monterrey es enfrentarse a una sociedad sumamente conservadora, a un juicio todo el tiempo del deber ser”.

“Estamos viviendo momentos históricos donde las jóvenes nos están enseñando que se pueden romper (los juicios) y que hay cambios”, describió Ana González, de la comisión de vigilancia de la manifestación.

Desde las 14:00 horas, mujeres diversas y de todas las edades se congregaron frente al Palacio de Gobierno, sede del gobernador Jaime Rodríguez “El Bronco”, quien ha sido señalado por declaraciones machistas como cuestionar que no exista el “hombricidio” en el código penal y minimizar los delitos contra las mujeres.

Madres de desaparecidas, contingentes por el aborto legal y del movimiento Cuerpas al Aire, destacaron en el arranque de la protesta alrederdor de las 16:30 horas, captando las miradas de cientos de peatones y motivando a otras mujeres a sumarse a los gritos.

Fueron las estudiantes quienes se apropiaron de la manifestación con pancartas y consignas en condena al acoso y violencia a la que se enfrentan día a día en escuelas y universidades, donde desde 2017 no han parado las denuncias sin tener respuesta por parte de las autoridades internas de instituciones tanto públicas como privadas.

Con el rostro cubierto y el pecho desnudo, el contingente de ‘pezones libres’ Cuerpas Al Aire, integrado por 17 mujeres, llegó por primera vez en esta ciudad, con el objetivo de visibilizar la apropiación del cuerpo en libertad en una sociedad donde las mujeres son consumidas por un sistema, según manifestantes que prefirieron ocultar su identidad.

“Queremos que los cuerpos de las mujeres dejen de ser objeto de abusos, de feminicidios y particularmente un mensaje de guerra en esta guerra contra el narco”, compartió una de las participantes.

Inspiradas por otros movimientos en Ciudad de México y otros países, decidieron “que era el momento de Monterreina” para molestar con senos que no son cosificados ni hipersexualizados.

“Yo sí dije: ‘quiero ofender miradas, quiero levantar cejas, quiero que se molesten, se irriten los conservadores porque ya la protesta es esta’. Ya no nos pueden parar, y el que no tuviéramos miedo de salir así, desnudas, mujeres que nunca lo habíamos hecho, me motivó mucho”, agregó una integrante más.

“Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo” fue otra de las principales exigencias en la ciudad mayormente católica donde la interrupción del embarazo continúa penalizada pese a esfuerzos de colectivas feministas que son atacados por partidos políticos conservadores.

La Asamblea Feminista también demandó la inclusión de sectores más vulnerables que son invisibilizados por el sistema, como mujeres trans, con discapacidad, indígenas, afromexicanas, migrantes, refugiadas y adultas mayores.

Así como protocolos para la prevención, atención y eliminación de la violencia, que hasta el momento “no han sido suficientes para erradicar la problemática y protegernos”, señalaron en un posicionamiento externado al finalizar la marcha alrededor de las 20:00 horas, frente una rebosante Explanada de los Héroes, con capacidad de 30 mil personas, según la asamblea.

“Nosotras queremos que sus palabras vengan acompañadas de acciones, se suman al paro del 9 (de marzo), dicen apoyarnos, pues queremos ver hechos”.

“Queremos ver resultados, queremos ver leyes, queremos ver protocolos de seguridad en las universidades, despidos en las instituciones que se mejoren los salarios a las mujeres, que se mejoren los permisos de maternidad”, subrayó Ana González.

La marcha del 2019 en Monterrey, superó las 3 mil asistentes rompiendo un récord en ese momento, sin embargo, los reclamos no fueron escuchados y los medios locales no la cubrieron, lo que ocasionó que más mujeres se organizaran y sumaran a las exigencias.

Nuevo León, en Alerta de Género desde 2015, inició el 2020 como el estado con más feminicidios y denuncias de agresiones sexuales en México, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Mientras que Monterrey cerró el 2019 como el municipio con más feminicidios, los cuales en su mayoría ocurren dentro de las casas de las víctimas.

El que la violencia se haya exacerbado ha hecho que cada vez más “nuevas leonas” despierten en este estado exigiendo sus derechos y marchando por primera vez a los ojos de una sociedad que, aseguraron, ya no las va a callar.

“El futuro son ellas”, destacó Estefanía Bárcenas.

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