“Tomar las calles y hacerlas nuestras” no es una frase que se dice al aire. Quienes nos nombramos feministas nos referimos a habitar el espacio público, caminar, correr o rodar las calles, conocer sus lugares y espacios, tomarnos selfies pero también decir en las calles, y en voz alta, aquello en lo que no estamos de acuerdo, lo que nos tiene cansadas, hartas. furiosas.

Una de las calles más representativas de la Ciudad de México es el Paseo de la Reforma. Sus casi 15 kilómetros de longitud resguardan glorietas y monumentos, pero sobre todo historia y memoria. La avenida que sobrevivió a un Imperio Mexicano, una revolución mexicana y a tres terremotos es ahora uno de los espacios en donde la legítima protesta se hace presente.

Las voces de madres que exigen justicia para sus hijas, que están en busca de quienes se encuentran desaparecidos y el el grito de hartazgo de las mujeres ante la violencia han cimbrado esas calles en más de una ocasión, una de las más recientes fue el pasado 16 de agosto cuando una marea feminista utilizó glitter para gritar ¡Ya Basta!

Esta manifestación llegó hasta el monumento “emblema” de celebraciones y festejos mexicanos: la columna de la independencia. La construcción que es punto de reunión referido para  la brillantinada también lo fue. En su pedestal y columna quedaron plasmadas frases que relatan las violencias y agresiones que enfrentan a diario millones de mujeres que viven y transitan la ciudad.

Sin considerar que la violencia que enfrentan las capitalinas se encuentra evidenciada en las 26 carpetas por el delito de feminicidio y 910 por el delito de homicidio doloso que registra el Sistema de Seguridad Pública sólo en 2019, hay quienes salieron de forma inmediata a defender la pulcritud del monumento y a deslegitimar la manifestación.

Expertas en conservación y preservación del patrimonio y herencia cultural integraron el colectivo “Restauradoras con Glitter” para recordarnos que  “los monumentos no van a tener significado por sí mismos, y no van a tener significado únicamente por lo que representaron en el pasado”, y como testigos silenciosos de los momentos sociales, es necesario apropiarnos de ellos y dotarlos de significados.

Mediante un comunicado -que también va dirigido al presidente de México y la jefa de gobierno- señalan que la Columna de la independencia no debe ser restaurada hasta que haya un cambio significativo en seguridad y justicia para las mujeres. Proponen una nueva lectura de un monumento y que tiene históricamente significado de libertad y que se transformó en un contexto específico.

Decir que estamos hartas es legítimo

Luego de que una vez más, quienes tienen la función pública de protegernos, fueran en contra de sus funciones y policías cometieron abusos sexuales contra menores de edad, se convocó a una manifestación para exigir justicia por la violencia contra las mujeres, para gritar que no nos sentimos seguras y el gobierno local, lo sabe. De acuerdo con su portal de datos abiertos, 96.3 por ciento de las mujeres que transitan por espacios públicos o usan el transporte ha sufrido alguna agresión de tipo sexual una vez en su vida.

Ese día salimos a las calles, protestamos, gritamos, llenamos las avenidas, pero la prioridad editorial de los medios de comunicación se centró en las pintas, las violencias (que fueron cometidas por hombres) y la agresión al reportero de ADN 40, ante ello, el colectivo de Restauradoras – que inició con 5 integrantes y que a la fecha aglutina más de 500 – señala que es indispensable poner en justa dimensión a cada una de las cosas.

Si bien señalan que no promueven salir a rayar todos los monumentos en este caso es una demanda legítima, además de una marcha sin precedentes, “en el que resultó que el monumento más importante o más visto de la Ciudad de México pues resultó dañado, ahí hay un mensaje simbólico súper importante”.

La demanda inicial de Restauradoras con glitter es como mujeres y no como conservadoras del patrimonio, “nosotras no podemos poner por delante el bienestar de un ser inerte o de una piedra, antes que una demanda que consideramos que es urgente y completamente legítima”.

En entrevista con Luchadoras Sofía Riojas Paz, integrante del colectivo, explica que si ahora la Columna de la Independencia tiene esa relevancia social, es justamente porque se le ha dotado de significado pues ha sido apropiado día con día.

Nosotras creemos que hay actos que pueden ser simbólicos light o bonitos, como las quinceañeras que se toman las fotos ahí, pero también hay actos transgresores, y bueno es parte de la sociedad y es parte de que los monumentos interactúen con la sociedad. Entonces, ahí hay como un asunto muy interesante también para el estudio, para no creer que son símbolos estáticos, sino que más bien hay ahí una dialéctica que está constante y que además implica tensiones e irrupciones, etc”

Para este grupo de expertas, las pintas no constituyen daños, como salió en muchos de los periódicos, sino que le llaman “alteraciones”, lo que permite no verlo como algo negativo, sino más bien como un agregado. “Y lo cierto es que los monumentos van viviendo diferentes momentos de su vida, y todo esto forma parte de su historia de vida, y de los significados que se les van dotando”. El hecho de que haya sido durante una marcha de mujeres es aún más significativo.

Victoria alada, victoria feminista

Históricamente este monumento ha sido mal nombrado como “Ángel de la Independencia”, aunque en realidad no es una representación masculina. En realidad, este monumento se integra por 3 piezas: el pedestal, en el que se integran figuras que aluden a la construcción de “la patria”, la columna, en donde se encuentran escritos los nombres de los “héroes de la patria”, y finalmente una victoria alada construida en bronce.

Esa Victoria Alada es en realidad el emblema que representa la independencia (y si lo pensamos en una manera feminista la autonomía) está inspirada en Niké, la diosa griega de la victoria (sí, la victoria es femenina). La estatua mexicana que fue inaugurada en 1910 sostiene una corona de laurel con el brazo extendido, y con el otro brazo bajo, sostiene parte de una cadena rota, símbolo de libertad.

Quienes integran Restauradoras con Glitter están fascinadas con la idea de que a raíz de que el movimiento feminista se ha apropiado del monumento se descubre que no es un ángel sino una victoria alada. “Nos fascina la idea de pensar que se le regresó su identidad como un ser femenino”, dice Sofía.

“Es la columna de la independencia que tiene una Victoria alada, en la parte superior, entonces pues dejar de sexualizarla del lado masculino y darle su justo lugar, pero lo fuerte es que fue a través de una irrupción”.

Darle memoria a la protesta

Aunque el furor de la diamantina ya está pasando, la emergencia sigue y las restauradoras lo saben por eso dentro de sus demandas se encuentra que se queden las pintas hasta que podamos vivir en un país mejor, en un país más seguro.

Como siguiente paso colectivo está en la labor de hacer un registro, para ello ya se reunieron con la jefa de gobierno, con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL) para presentar un proyecto y que el registro se avale.

“El espíritu del proyecto de registro es que no se olvide el mensaje de las pintas. No nada más es hacer el registro, no estamos buscando participar en la restauración, sino que lo que nosotras decimos es ahí pasó algo importante, tiene que permanecer durante un tiempo. Pero entre que permanece y no, queremos hacer un registro y queremos que esto no se olvide, como un momento histórico para las mujeres de este país”.

Retomar el espacio público, sus monumentos y dotarlos de sentido es clave para restaurar el tejido social, nos recordó el colectivo que le dijo a México: “El patrimonio cultural puede ser restaurado; sin embargo, las mujeres violentadas, acosadas sexualmente y torturadas nunca volverán a ser las mismas; las desaparecidas seguirán siendo esperadas por sus dolientes y las asesinadas jamás regresarán a casa. Las vidas perdidas no pueden restaurarse, el tejido social sí”,

Es momento de recuperar las representaciones femeninas de los espacios, en la base de la columna de la independencia están representadas en cada extremo, Irene, Eunomia, Nemesis y Atena, que en la cultura griega hacen referencia a la Paz, la Ley, la Guerra y la Justicia respectivamente, el día de la marcha, tal vez de manera intuitiva, se activaron estas alegorías pero no desde el discurso oficial, sino desde el sentir de las mujeres en México.

Deja un comentario