¡VAMOS OFFLINE! TENEMOS QUE HABLAR PARTE II

Cinco: Construyamos centrales de medios en línea

Nuestro impulso online debería ser mordaz. Ser inteligente, en ocasiones un comentario pasivo-agresivo obtiene mayor atracción en las redes. Sitios como Twitter están diseñados para hacernos pensar en respuestas de una línea para grandes eventos políticos, y en ocasiones, sí, una sola palabra ó imagen es poderosa, pero nunca es todo el poder que necesitamos. Porque nuestros oponentes (sexistas, racistas, supremacistas, fascistas) pierden cuando nos vamos a los detalles. Aunque sus respuestas de una línea parezcan consignas más poderosas que las nuestras, sus argumentos siempre reprueban cualquier examen ético, útil, e incluso lógico. Así que no te pierdas en dar un respuesta elaborada, mejor ocúpate de la ardua labor de documentar, pensar y analizar. Construye tus centrales de medios en línea en servidores propios y no de Facebook. Escribe tus artículos y publica tus documentales y galerías de fotos, construye nuevas agencias, revistas y periódicos. Constrúyelos para competir con las corporaciones de medios dominantes que ya existen.

Seis: Olvídate de los aliados corporativos, pero pídeles rendir cuentas

Twitter Inc., Facebook Inc., Google Inc., Apple Inc., Samsung Inc., Amazon Inc., jamás serán nuestros aliados. Estamos involucrados en proyectos completamente opuestos. Ustedes me dirán, pero si tenemos el mismo interés en compartir imágenes de mujeres fuertes, ¿por qué no podemos aplaudir su esfuerzo?. No amigas, no podemos. Ellos son una empresa que busca lucrar con el feminismo y nosotras estamos en una lucha por erradicar el capitalismo. No recurrimos a ellos en busca de soluciones. Si su principal interés está en recoger el mayor número de datos personales para crear un nuevo capitalismo de la vigilancia y así calibrar sus bots de inteligencia artificial con mejores conocimientos de los mercados, entonces tenemos motivaciones opuestas. En el 2014, la Asociación para las Comunicaciones Progresivas publicó un reporte (Dewey 2016) que encontró “una completa falta de transparencia sobre qué tanto abuso sucede en las redes sociales- particularmente abuso dirigido a las mujeres- y cómo es que las redes sociales lo enfrentan”.

No tengamos una relación confusa con las corporaciones. Debemos, es cierto, pedirles cuentas por sus dobles estándares y por violar derechos como la privacidad, promover el discurso de odio y negarse a quitar videos de violaciones, de violencia de género ó transfobia.

Pero no nos sumamos a sus consejos para ofrecerles nuestro trabajo no pagado para crear políticas más seguras. Ellos son quienes tienen miles de millones de dólares en recursos. Ellos saben qué debería hacerse y cómo hacerlo. Nuestros esfuerzos deben enfocarse en exigir que se incorporen el consentimiento, la justicia y la protección en el diseño de los algoritmos y pedirles cuentas hasta que lo hagan. No hay por qué disculpar a aquellos en el poder cuando en su actuar no se preocupan por quienes explotan. Debemos confrontar su hipocresía y rechazar comprar los productos que tratan de vendernos para distraernos.

Siete: La defensa digital no es suficiente

En el 2015 Tactical Tech publicó los resultados de un estudio en profundidad sobre capacitaciones en seguridad digital hecho a lo largo de diez años (Kazanskys, 2015). Las y los entrenadores entrevistados en el estudio coincidieron que 10 años de capacitación resultaron en “seguridad [como] una práctica robusta en la que todos los miembros de una red se comunican de manera segura usando las mismas herramientas y prácticas.” El estudio hace excelentes recomendaciones como que hay que cambiar el enfoque de las personas a las redes y superar las barreras lingüísticas al aprendizaje. Pero el enfoque de la comunidad Infosec en las herramientas es en sí un problema central.

Imagina si, después de todas esas décadas, nuestra solución a la violencia contra las mujeres hubiera sido solamente enseñar técnicas de defensa personal dejando a un lado lo político, lo legal y los marcos culturales que sostienen esta violencia. Imagina si jamás hubiéramos luchado por leyes contra la violencia doméstica, si no hubiéramos desafiado la masculinidad tóxica, ó si no hubiéramos establecido servicios de línea directa o refugios. Me pregunto, ¿por qué en las cuestiones relacionadas a violencia en línea contra las mujeres centramos casi todo el trabajo en la seguridad digital?, ¿por qué buscamos soluciones técnicas para atacar un problema social?. No podemos cambiar la cultura, las políticas, ni los marcos legales que facilitan la violencia en línea contra las mujeres si no participamos activamente en los debates sobre políticas, infraestructura y el diseño de Internet. No se trata de un problema nuevo, de hecho es un problema ya conocido. Sabemos, por ejemplo, que la vigilancia es una herramienta del patriarcado, las mujeres han enfrentado vigilancia toda nuestra vida, durante generaciones. Solamente porque se trata de un nuevo medio de vigilancia no significa que no tengamos los marcos políticos para analizar cómo enfrentarla y resistirla. Me parece que las organizaciones se la pasan saltándose pasos para llegar a soluciones técnicas: desarrollar una app, construir un sitio web, iniciar un hashtag, entrenar a otras mujeres para utilizar ciertas herramientas. Todo esto es útil solo si las mujeres se involucran también en la gobernanza del Internet, en el diseño de Internet, en debates de infraestructura, en desarrollar políticas que fomenten espacios seguros para la libertad de expresión en línea de las mujeres.

vía libbyvanderploeg.com

Ocho: No nos distraigamos

Recuerda siempre lo que Toni Morrison dijo: “La verdadera y la más seria función del racismo es la distracción. Te mantiene lejos de hacer tu trabajo. Te mantiene explicándote, una y otra vez, tu razón de ser.” Podemos decir lo mismo de la misoginia. ¿Cuántas veces no te has sentido exhausta por tweets misóginos en tu timeline? ¿Cuántas amistades no se han terminado por peleas públicas en la sección de comentarios? ¿Cuántas veces las discusiones en las reuniones se han desviado para volver sobre temas como la validez de los espacios exclusivos entre mujeres? ¿Cuántas veces hemos dudado de nuestras propias habilidades, del poder de nuestros movimientos, de la veracidad de nuestras demandas? No dejes que la misoginia te distraiga, tienes una tarea colosal en tus manos. Ponte las anteojeras como un caballo y dedícate a ello.

Referencias

Matias, J.N. (2015, Junio 28). Were All Those Rainbow Profile Photos Another Facebook Study? The Atlantic.

Rainbow Google doodle links to Olyimpics charater as Sochi kicks off. (2014, fEBRERO 7).

Benedictus, L. (2016, Noviembre 6). Invasion of the troll armies: from Russia Trump supporters to Turkish state stooges. The Guardian.

Dewey, C (2014, Septiembre 6). New report slams Twitter, acebook and Youtube forsecrecy around harassment of women online. The Washington Post.

Kazansky, B. (2015) Researching Digital Security Trainning for HumanRights Defenders. Tactical Technology Collective.

 

Nadine Moawad

Nadine Moawad es activista feminista en Beirut, Líbano, del grupo fundador de Nasawiya, un colectivo feminista. Forma parte de la campaña “Take Back the Tech”, una campaña colaborativa que se busca reclamar las tecnologías de información y comunicación para combatir la violencia contra las mujeres.

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