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¿En qué piensas cuando escuchas “Big Data?, probablemente en agencias gubernamentales que recopilan información; en empresas que captan hábitos de compra; partidos políticos rastreando votantes durante una campaña o analistas procesando inmensas cantidades de números. Y sí, estás en lo correcto, los datos (especialmente aquellos que generamos en internet) se utilizan para todo eso. Esta información transforma la ciencia, la ingeniería, la medicina, la atención médica, las finanzas, los negocios y en última instancia, nuestra propia sociedad.

Artistas que apoyan la idea de que los datos deben de estar disponibles, sin restricciones, patentes u otros controles también se apropian de estas cantidades de información. En efecto, aquel material digital que nos parece inaccesible está siendo transformado en un comentario crítico, difuminando los límites entre arte e información.

Día a día generamos una cantidad inconcebible de datos, tanta que se está duplicando cada dos años según cifras de la Corporación Internacional de Datos  (IDC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, estas grandes cantidades de datos conducen a un nuevo problema: ¿Qué hacemos con esto? Hay tantos datos disponibles que es imposible que la capacidad humana pueda estudiar y extraer información valiosa de ellos. Hoy en día, la mayor parte de los datos aún están desconectados y subutilizados.

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Al reintroducir la fantasía en una era de datos y conceptos cada vez más abstractos. Los artistas de datos se especializan en hacer visible lo invisible a través de obras de arte utilizando técnicas innovadoras de visualización de datos para mostrar al espectador algo que los números por sí solos no pueden. Muchos obtienen sus datos de la web, mientras que otros toman datos fuera de línea y los usan para convertirlos en algo accesible y hermoso.

El objetivo del arte de datos es crear formas estéticas y trabajos artísticos a partir de la naturaleza digital de los grandes datos generados por gráficos, simulaciones, hojas de trabajo, estadísticas, etc. Cualquier dato virtual producido por nuestro entorno puede transformarse en imágenes, objetos o sonidos.

El arte de datos también presenta los vínculos que existen entre los algoritmos omnipresentes en nuestras vidas, es decir; cifras de bases de datos, datos sin procesar, datos recopilados por motores de búsqueda, cálculos y estadísticas (geográficas, políticas, climáticas y financieras) y creación artística. El impacto de las tecnologías digitales en el mundo del arte se centra en las formas en que los artistas están tomando el torrente de Big Data que se está produciendo y transformándolo en obras de arte.

Acá te dejamos 3 artistas haciendo cosas que volaran tu cabeza.

Nathalie Miebach

La artista Nathalie Miebach toma datos climáticos de tormentas masivas y los convierte en esculturas complejas que encarnan las fuerzas de la naturaleza y el tiempo. Estas esculturas se convierten en partituras musicales para que toque un cuarteto de cuerda. De acuerdo a Nathalie la belleza de sus esculturas está en que los números controlan la forma y no ella.

Las formas que resultan son datos de temperatura. Cada color, cada línea representa un elemento del clima y juntos estos elementos revelan cosas que usualmente en una forma bidimensional no podríamos ver. Nos enfrentamos ante lo que en nuestro imaginario visual pertenece al mundo de las artes y las ciencias. Sus piezas nos llevan a ver más allá del concepto de arte y ciencia.

Acá puedes checar más de su trabajo:

https://nathaliemiebach.com/

Ana Mosquera

La artista venezolana Ana Mosquera, parte de la premisa de que ya no experimentamos las ciudades exclusivamente como realidades materiales, con el auge de la tecnología de geolocalización, los espacios geográficos se han expandido al espacio digital. Mosquera se pregunta ¿cómo habitamos estos espacios públicos híbridos y cómo afecta nuestra percepción de lo que nos rodea? Desde su trabajo estudia la posibilidad de visualizar lugares construidos digitalmente como resultado de contenidos publicados en las redes sociales, al crear paisajes que se entrelazan con la geografía.

Foto Radina Gancheva, Imagen via <http://metamorf.no/2018/?project=julie-freeman>

Con “Paisajes invisibles”, obra que realizó para la semana de arte contemporáneo en Antofagasta, Chile, Mosqueda exploró la posibilidad de cartografías, un ligar digital al utilizar las tecnologías de mapeo a través de la plataforma Grindr (aplicación geosocial destinada a población LGBT). La aplicación le permitió a la artista realizar varias cartografías en Antofagasta. La pieza consta de seis lonas con diagramas radiales creados para reconocer espacios invisibles dentro de un contexto urbano.

Acá puedes checar más de su trabajo:

https://anamosquera.com.ve/en/projects/

Julie Freeman

Foto Radina Gancheva, Imagen via <http://metamorf.no/2018/?project=julie-freeman>

Julie Freeman es una artista cuyo trabajo traduce procesos complejos y datos de fuentes naturales en esculturas cinéticas, objetos físicos, imágenes, composiciones de sonido y animaciones.  Su trabajo explora la relación entre la ciencia y el mundo natural. Freeman cuestiona el uso de la tecnología a través de la naturaleza. El enfoque de Julie es la investigación de datos como material de arte, utilizándolo para crear trabajos que reflejen la condición humana a través del análisis y la representación de datos de animales vivos. Julie busca posibles correlaciones entre conceptos y sistemas dispares y los combina. A menudo trabaja de manera colaborativa y experimental con científicos.

Por ejemplo; su proyecto web Rodent Activity Transmission (RAT) transmite visualizaciones de datos de comportamiento en tiempo real recopilados de una colonia de ratas. Una de las obras audiovisuales resultantes, “A Selfless Society”, interpreta los comportamientos de las ratas, acercando la imprevisibilidad de las criaturas a la pieza y creando un efecto que no podría ser anticipado o sintetizado. A medida que observamos los patrones de actividad de la colonia de ratas, estamos invitados a considerar nuevos modelos sociales para la familia y la sociedad.

Sus obras son interacciones de enjambres de mariposas que responden a los niveles de contaminación del aire; un lago de peces que compone música; un par de altavoces móviles de un hormiguero que acechan en las galerías y arrojan muestras sonoras, entre otras.

Acá puedes checar más de su trabajo:

http://rat.systems/colony/

http://metamorf.no/2018/?project=julie-freeman

Esta tendencia estética aún emergente ofrece una nueva interpretación del mundo cada vez más “matemático” en el que vivimos. Para estas artistas, la visión tecnocientífica sólo toca la superficie de otro mundo mucho más complejo, secreto y maravilloso: un mundo que también dice mucho, un mundo de datos e información.

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