MALEVOLANCE, UNA DANZA PARA VISIBILIZAR LAS ACCIONES DE LAS MUJERES ANTE LA CATÁSTROFE

Viernes 7 de septiembre, el día no iba nada bien,  decidí soltarlo e intentar hacer algo para sentirme mejor; sin conocer la programación pero con la esperanza de salvarme, fui al salón de danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  resultó que lo que se presentaría llevaba por título “Malevolance, diferentes formas de salvarse a si mismo”, una obra de danza contemporánea que entreteje las historias de mujeres colombianas que resisten ante el desplazamiento forzado y la guerra en su país.

En Malevolance hay 5 mujeres en escena cantando-danzando-narrando las historias propias y las de mujeres negras que hacen frente a estos fenómenos en Colombia con lo único que realmente tenemos: la voz, la palabra, el cuerpo; ¡nuestras vidas! Salí de la función sintiendo un guiño amistoso y la invitación extendida a crear desde eso que nos importa, define e interpela.

Malevolance, foto por Adrián Asdrúbal Galindo Vega

“La guerra, las masacres, el desplazamiento forzado, las violaciones son como tormentas que no dan aviso, en las que no hay tiempo para las lágrimas…” dicen en algún momento de la pieza interdisciplinaria que crea atmósferas que envuelven y atrapan con la honestidad en la mirada y el movimiento.  

Me atrevo a usar la palabra honestidad por dos razones: la primera tiene que ver con los tejidos que se construyen para dar sostén y  sentido a lo que una es. En esos días leía sobre arte y honestidad -para mi clase de Arte y percepción- un artículo de la filósofa española de guerrilles,  Marina Garcés, quien dice: “ la honestidad no es la virtud de un código moral que un sujeto ajeno al mundo puede aplicarse a sí mismo sin atender a lo que le rodea (…) La honestidad es a la vez una afección y una fuerza que atraviesan cuerpo y conciencia para inscribirlos, bajo una posición, en la realidad. Por eso la honradez, de alguna manera, siempre es violenta y ejerce una violencia. Esta violencia circula en una doble dirección: hacia uno mismo y hacia lo real. Hacia uno mismo, porque implica dejarse afectar y hacia lo real porque implica entrar en escena”

La segunda razón por la que me atrevo a hablar de honestidad, es porque gracias a Diana Resendiz colaboradora de Malevolance pude conversar con María Fernanda, Sandra y Marlene, documentalista, directora e intérprete de esta obra, respectivamente, lo hice desde  las prácticas narrativas, de escucha y coautoría y en ese ejercicio esto fue lo que pudieron compartir:

Malevolance, foto por Adrián Asdrúbal Galindo Vega

Malevolance es, una danza que surge de algo horroroso: la guerra. Es la resilencia de las mujeres en su cuerpo. La necesidad de hacerte de capas. Es una catarsis al  ser migrante y ver que la guerra sigue pasando. Es hacernos fuertes con las mujeres que son fuertes.

Malevolance me salva de un profundo dolor, el de la guerra. Estoy lejos, pero sigo estando ahí. Sanar a partir de la obra. Me ha salvado porque abrí los ojos, me despertó. El encuentro con las personas. Me salva de la desesperanza,  de mi propia tragedia. Esta es nuestra forma de resistir.

Hemos hecho mucho trabajo gestivo y autogestivo. Comidas, cenas y vinos. Trabajo interno y de  apropiación. Dejar fluir la obra como algo vivo. Coordinar voluntades. El cuidado entre nosotras. Es importante estar ahí, en esos otros lugares, donde la conexión es más directa. Las madres de la Candelaria, sus palabras y  abrazarnos.

Ser mujer colombiana es ser mujer latinoamericana,  hija y mujer negra. Es la violencia colonial. Es luchar todos los días en el metro, estar alerta, cuidándonos y cuidando a la otra.  El ejercicio de no ser sumisa es un legado ancestral. Yo no sabía de dónde era, pero sentía que me dolía y ese dolor es una preocupación por mi familia. Pablo Escobar. Tenía miedo de que mi madre muriera por una bomba. Mi historia ha sido de desarraigo y ahora siento que mi casa está aquí. Soy esa mujer mexicana echada pa´lante en su constante caminar. Somos toda la ternura y amor que puede caber en el mundo de ser mujer.

A las mujeres de las que hablamos les diríamos que son unas brujas, que son referentes de lucha, que son el feminismo no discursivo urbano. Ella se machuca el dedo gordo y hace una canción del dedo gordo, la desplazan y hace una canción del desplazamiento. Nombrarlas. Tomarlas de la mano. Son una luz, la esperanza. Son nuestro oxígeno.

Hacemos esto para visibilizar las acciones de  mujeres en medio de la masacre porque la guerra ha sido tan larga que a veces se piensa que ya no hay y las cifras de los desplazados crecen y crecen. Nadie lo habla y eso es negarlo. Esta violencia no es normal. En México también hay desplazamientos y lo llaman migración. Hay que nombrar lo que pasa aquí, para honrar a nuestros muertos y muertas. Esto nos atañe a todos y hay que hacer algo.

Malevolance, foto por Adrián Asdrúbal Galindo Vega

Sandra Milena Gómez directora estará realizando una residencia en Foro Casa de la Paz, donde se presentará la obra y  compartirá el taller Memoria, Cuerpo y Creación. Proyecto Apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Lugar: Foro Casa de la Paz. Cozumel 35 Col. Roma Norte

Fecha funciones de la obra Malevolance: Todos los Miércoles y Jueves de Octubre a las 20:00 hrs.

Fechas del Taller Memoria, Cuerpo y Creación: Todos los jueves del 25 de Octubre al 29 de Noviembre de 10:00 a 13:00 hrs.

Informes escribiendo a: udanaplatform@gmail.com

www.sandramilenagomez.info

www.udana.info

Diana Betanzos

La danza me salva para no morir de tristeza en medio de tanta injusticia. El feminismo me ha dado la fortaleza para luchar por el mundo que merecemos habitar y que, por supuesto, no es este que nos han impuesto. Amo ser de Neza, amo la fotografía, amo escribir y amo a mis familias.

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