Las elecciones de este 6 de junio de 2021 nos dejaron con un sabor de boca sumamente amargo, sin embargo fueron históricas en varios sentidos:

  1. Fue el proceso electoral más grande que ha vivido México por la cantidad de cargos a votar (21,000 cargos de elección popular)
  2. En la contienda participó una cantidad histórica de mujeres (51% de las candidaturas)
  3. Fue el segundo proceso electoral más violento desde el 2000 🙁

Pero ¿cómo fue este proceso para las mujeres que ejercieron su derecho a tener una carrera política? Te presentamos algunos datos importantes bajo la mirada feminista sobre lo chido y lo horrible de estas elecciones.

Lo chido

El incremento en la participación de las mujeres durante la contienda fue muy notable. Esta vez el 51% de las candidaturas totales (principalmente para Diputadas y Gobernadoras) fueron llevadas por mujeres y hubo más de 50 candidatas a gubernaturas estatales, en comparación de las 42 en el periodo de 2012 a 2018; y las 26 de 2006 a 2012.

Y en esta fiesta democrática, no solamente están las candidaturas, sino también quienes las votan, y en ese sentido, las mujeres representamos el 52% de la lista nominal vigente, y se estima que el mayor número de votantes fueron personas de 25 a 29 años; así como de 65 o más.

Se votaron 15 gubernaturas estatales y hasta ahora según los resultados del PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares), 6 mujeres se perfilan para ganar en los estados de Chihuahua, Baja California, Campeche, Colima, Tlaxcala y Guerrero. Falta poquitito para que se den los resultados finales, pero de ganar estas 6 candidatas, México tendría 8 gobernadoras (contando Claudia Sheinbaum en CDMX y Claudia Pavlovich en Sonora) una cantidad HISTÓRICA de mujeres en gubernaturas.

Pero ¡momento! ¿Este es un logro feminista? No necesariamente, amiga. En este increíble análisis de Ytzel Maya, queda en evidencia que las propuestas en materia de género de las personas candidatas a diputaciones, no fueron claras, son inviables o de plano ni existen.

Lo horrible

Evelyn Salgado, virtual ganadora de la gubernatura de Guerrero, llegaría al poder después de una candidatura y un proceso muy injusto. Como hija de Félix Salgado Mecedonio, ex candidato a la gubernatura de Guerrero y acusado por dos mujeres de violación y por otras tres de acoso sexual, lo ha defendido a capa y espada, aunque ella asegure ser feminista y que Guerrero “será un santuario para las mujeres”.

Esta candidatura es evidencia clara de que una mujer en un puesto de poder, no responde necesariamente a la agenda feminista, ni a las prioridades para garantizar una vida libre de violencia para todas las mujeres.

Por otra parte, vivimos uno de los procesos electorales más violentos desde el año 2000. Hubo 443 víctimas totales, es decir, un incremento del 64% en comparación al mismo periodo del proceso electoral 2017-2018. Según el informe de la Observatoria Ciudadana Todas MX, integrada por 150 organizaciones y colectivas feministas, la violencia contra las mujeres durante la contienda, fue punzante, pues el asesinato de 21 candidatas representó el 60% de los homicidios totales.

Además, la violencia política contra las mujeres fue principalmente grave en Puebla, Yucatán, Veracruz, CDMX y Michoacán. Los tipos de agresión contra las candidatas fueron violencia física, amenazas, discriminación por origen y género y uso de lenguaje excluyente, sexista, ofensas, insultos, invisibilización, minimización y objetivización de sus cuerpos, principalmente ejercidos por partidos políticos y medios de comunicación.

Y el horror no para ahí, según la Observatoria hay al menos 100 aspirantes a puestos de elección popular que tienen denuncias por violencia de diversos tipos contra las mujeres.

El incremento de la violencia, los procesos, las propuestas vagas o inexistentes en materia de género e incluso las propias candidaturas, muestran las peligrosas consecuencias que enfrentan las mujeres que deciden llevar una carrera política y que el “pinkwashing político” es cada vez más cínico.

Ya salimos a votar (con una cruda post electoral tremenda) y aún bajo este panorama tan oscuro e incierto que dejó la contienda, seguiremos exigiendo ser escuchadas, crear en conjunto, desde nosotres, una agenda feminista que priorice la seguridad, bienestar y la vida de todas las mujeres y siempre, como dice Angela Davis, bajo “la idea radical de que las mujeres somos personas”.

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