LEONORA CARRINGTON, CUENTOS MÁGICOS

La mayoría de nosotros y nosotras ya está consciente, espero, de que una mujer no tendría que exigir derechos. Los derechos allí estuvieron desde el principio; sólo hemos de recuperarlos, incluidos los Misterios que eran de nosotras y que fueron violados, robados o probablemente destruidos, y que nos dejaron con la esperanza ingrata de comparecer al macho, probablemente de nuestra misma especie.

Leonora Carrington

Tuvieron que pasar 25 años para que Leonora Carrington (1917-2011), creadora de sueños, presagios y profecías impregnadas de ironía, rebeldía, humor y una imaginación deslumbrante, cobrara la “deuda precisa” que sus anteriores retrospectivas en el Museo de Arte Moderno (MAM) y del Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA) nos debían para repensar su obra, para repensar a Carrington, deuda que incluso fue nombrada por Silvia Navarrete y Miguel Fernándes, directores de los respectivos museos.

Hoy ambos museos, aliados con instituciones amigas,  como: la Fundación Leonora Carrington, la Fundación Mary Street Jenkins y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presentan:  “Leonora Carrington. Cuentos Mágicos”.

 

La Casa de Enfrente, Leonora Carrington. Foto por Alejandra Ruíz

Bajo la diligencia de Tere Arcq y Stefan van Raay, la curaduría perfeccionó el previo recorrido cronológico al reflexionar y realizar un análisis insólito que evidencia la necesaria revaloración crítica y actual de su trabajo. Visitar la exposición es una oportunidad para conocer a esa Leonora, la aliada.

La historia comienza en Inglaterra, en una casona de familia acaudalada, con caballos, grandes jardines y leyendas fantásticas de la cultura Celta. Conocimientos, que más adelante nutrirán sus manos de sabiduría mesoamericana, religiones arcaicas y un irreal sincretismo de culturas. Saberes que le permitirán alimentar una creciente conciencia feminista y un discernimiento que evoca un mensaje a las mujeres, para que retomemos nuestros poderes y sabiduría innata.

Máscaras de obra Opus Siniestrus, (1960). Foto por Alejandra Ruíz

Las manos de Leonora abren las puertas a territorios inexplorados. Nos traslada a la Grecia antigua, a la región del Ática,  para celebrar los misterios eleusinos, ritos secretos de iniciación en honor a “la diosa de los muchos nombres”, que aparece en la mitología griega como Artemisa, Atenea, Deméter, Perséone, Hécate, Hera, las Gracias, las Nueve Musas, las Morias. En Babilonia es Ishtar, en Sumeria Innana, se le conoce también por Isis o Astarté.

Diosa que también es asociada al culto “de la Triple Diosa […] algunas veces llamada Leucothea, la Diosa Blanca”, y en su tercer aspecto nombrada la Diosa Negra, que simboliza a su vez las tres fases de la Luna, así como las tres edades de la mujer. Representada en sus diversas manifestaciones repetidamente en la obra de Carrington.  

La labor de Leonora es puntual al recuperar el culto a la Diosa, ímpetu sujeto al contingente de compañeras combatientes por la justicia, autonomía y reconocimiento de los derechos de las mujeres y de la tierra.

La muestra testifica las ideas proto-ecofeministas de Carrington, quien traza caminos para (re)imaginar el resurgimiento del mundo desde lo femenino. Como en el cartel “Mujeres Conciencia” (1972) donde subvierte el mito patriarcal de la creación al colocar a dos mujeres que intercambian el fruto prohibido. Carrington da a Eva el carácter de Diosa, la blanca y la negra, símbolo de la totalidad femenina.

Cartel de Mujeres conciencia, (1972) Foto por Alejandra Ruíz

“Leonora Carrington. Cuentos Mágicos”, es un recordatorio a las mujeres de todas partes del mundo para restaurar la visión original de la Diosa para evitar una mayor destrucción del planeta. Transitar las creaciones de Leonora invita a contactar lo oculto, a descifrar los enigmas místicos que se esconde en “el vientre del mundo”, en sus pinceladas atestiguamos fantasías oníricas que con un embrujo cobran vida y renacen, así como la Diosa, en la Tierra.

Ixchel Aguirre

Historiadora en proceso de desconstrucción. Feminista creyente en la transformación social. Interesada en las identidades, el performance y la performatividad. No creo en los binarismos.

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