Si alguien te pregunta quiénes son las “grandes mentes” del desarrollo tecnológico, es muy probable que vengan a tu mente los nombres de informáticos como Alan Turing, o de dueños de grandes empresas de tecnología como Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, incluso podrías pensar en Tony Stark 😜. Pero ¿cuántos nombres de mujeres puedes recordar?

No, no es que las mujeres no hayan participado de los grandes avances informáticos, tecnológicos o  computacionales, simplemente es que en este campo (igual que en muchos otros 😤) sus aportaciones son invisibilizadas, incluso en aquellos espacios que se construyen desde otras lógicas, como el software libre.

De acuerdo con una investigación realizada por el departamento de Ciencia Computacional, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, las mujeres tienen más aceptación y confiabilidad en el mundo del desarrollo de código siempre y cuando no digan que son mujeres. Esta realidad quedó demostrada al analizar datos de GitHub, un repositorio de código abierto en internet.

Los ejemplos de esta desigualdad están en todas partes y si a esto le sumamos que en las áreas STEM  (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) aún existe una brecha entre las niñas y niños que se interesan por estas materias, y hay muchas chicas que debido a al rechazo y violencia que enfrentan abandonan estas carreras,  es natural que pensemos que el desarrollo tecnológico es producto de la mente maestra de algunos pocos varones.

Mujeres poderosas, cuyos aportes definieron muchos rumbos de la tecnología, hay muchas, acá te presentamos a algunas para que te aprendas sus nombres y la próxima vez que te pregunten sobre grandes mentes de la ciencia, puedas nombrarlas a ellas.

Ada Lovelace

Ella es conocida como la primera programadora de la historia, al haber desarrollado el primer algoritmo susceptible de ser procesado por una máquina, ya en  otros momentos te hemos hablado de ella y su peculiar forma de hechizar a los números.

Augusta Ada King, condesa de Lovelace👑, se enfrentó a la rígida estructura victoriana en la que se consideraba que el cerebro (sí, ajá, el órgano) de las mujeres era más pequeño que el de los varones, y por lo tanto era incapaz de hacer cálculos matemáticos. Ada, no sólo logró revirar esas falsas creencias, si no también oponerse a los roles de cuidado que se consideraban como la tarea exclusiva y “natural” de las mujeres.

Tal fue su aporte, que el lenguaje de programación Ada, le hace un homenaje  a quien desarrollará, en continuidad al trabajo de Charles Babbage, la máquina analítica, un desarrollo de computador moderno capaz de hacer sumas, restas y otras operaciones matemáticas, algo sumamente complejo para la época y que es el antecedente de muchas computadoras modernas.

Fuente: WikiCommons

Fuerza de mujeres contra el régimen nazi


Mujeres programando ENIAC; fuente: Dominio Público

La segunda guerra mundial dejó una gran cicatriz en la historia moderna, abundan las historias de dolor, tragedia y horrores que caracterizaron al régimen nazi. Este momento también marcó la incorporación de las mujeres al mundo laboral, muchas de ellas se incorporaron a trabajos que apostaban por el desarrollo tecnológico y computacional para detener el avance del enemigo, y que marcaron el desarrollo de las computadoras 💻 que utilizamos actualmente.

Entre estas mujeres se encuentran las integrantes del Women´s Royal Naval Service, quienes operaban las máquinas Colossus, los primeros calculadores electrónicos usados por la armada británica para descifrar mensajes alemanes.

En Estados Unidos, se diseñó ENIAC, una computadora que por primera vez permitían realizar cerca de 5000 sumas y 300 multiplicaciones por segundo, pesaba 27 toneladas y elevaba la temperatura local a 50ºC. Esta máquina, utilizada para cálculos de trayectoria balística, fue programada por seis grandiosas mujeres: Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence, quienes además se dieron a la tarea de hacer que la programación fuera más accesible para todas las personas y crearon las primeras clases de programación 🙏.

Durante ese periódico bélico, muchos de los triunfos alemanes se atribuían a su posibilidad de  enviar mensajes cifrados a través de la máquina Enigma. Romper el cifrado de estos mensajes fue un logro vital para detener a esta milicia. Detrás de ese triunfo no sólo estuvo Alan Turing, si no también la poco recordada Joan Clarke, una criptoanalista británica que logró romper el cifrado 🔑en tiempo real.

Grace Hopper

Para que nuestros aparatos y aplicaciones tecnológicas puedan funcionar tienen detrás una serie de instrucciones que fueron dadas por un lenguaje de programación  ⌨️. Grace Murray Hopper es la creadora de COBOL, uno de los primeros lenguajes de programación 👩‍💻.

Ella es la creadora del primer compilador para el procesamiento de datos que usaba órdenes en inglés, algo que haría más fácil la codificación. Grace no sólo fue pionera en el código y las matemáticas, también fue la primera mujer en ser capitana de navío de la marina estadounidense, un ámbito no tan amigable con las mujeres.


Fuente: Wikimedia

Margaret Hamilton


“Tomada por el fotógrafo del Laboratorio Draper en 1969 (durante la misión del Apolo 11).

“No hay protocolo para que las mujeres asistan”, le dijo Paul Stafford, un alto directivo de la recién creada NASA, a la física y científica espacial Katherine Johnson cuando pidió formar parte de las reuniones de este instituto, ante la negativa ella respondió “Tampoco hay protocolo para que un hombre de una vuelta a la tierra”. Ella, junto con la matemática Dorothy Vaughan y la ingeniera, Mary Jackson lograron cambiar esas y otras negativas.

Katherime, Dorothy y Mary, son de las primeras mujeres en contribuir a la aeronáutica americana. No fue cosa fácil, pues además de enfrentarse a un espacio en donde la voz de las mujeres apenas estaba cobrando fuerza, al afroamericanas tenían que hacer su labor de investigación y desarrollo espacial durante la época de la segregación racial y  lucha por los derechos humanos de la comunidad negra.

Durante la guerra fría, Estados Unidos tenía una carrera contra el tiempo para llegar al espacio, así que durante los primeros años de la NASA, cuando aún la tecnología computacional no era tan avanzada, muchas de las ecuaciones complejas se hacían a mano por las llamadas computadoras humanas, estas tres mujeres fueron parte de estas computadoras.

Ellas son las responsables del algoritmo que permitió que el astronauta Alan Shepard pudiera dar una vuelta a la órbita de la tierra. Y aunque las tres son reconocidas como las mujeres afroamericanas pioneras en el ámbito del STEM, muchos de sus logros en la conquista no son reconocidos al mismo nivel que el de los varones. La historia de estas mujeres está retratada en la película Hidden Figures, a la que puedes echarle un ojo y aprender más de ellas.

Carol Shaw


Parcela Digital

“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”, es la muy popular frase que inmortalizó Neil Armstrong cuando se dio un paseo por la luna. Y aunque sólo recordamos la figura de los astronautas llegando al satélite, detrás del Apolo 11 hay una mujer que lo hizo posible.

Con sólo 33 años, Margaret Hamilton creó el código que llevó a la humanidad a la luna. Ella fue la encargada del desarrollo y el diseño del software de la misión espacial 🚀. Tenemos que destacar que ella aprendió a programar por su cuenta y era tan buena que llegó a convertirse en la directora de la división de ingeniería de software de MIT, la mejor universidad en tecnología a nivel mundial.

Checa la entrevista que El país le realizó hace poco a esta gran pionera.

Danese Cooper

Fuente. WikiCommons

Como nos cuentan muchas de nuestras hackers favoritas, el software libre es una herramienta para la creación y una alternativa que nos permite apropiarnos de la tecnología. Danese Cooper es una de las desarrolladoras que más ha impulsado el movimiento de Open Source a nivel mundial.

Mucho de su trabajo lo ha realizado bajo el apodo de “Open Source Diva”, Cooper colaboró con Fundación Wikimedia como directora de tecnología durante un año. Ella considera que actualmente el software es algo crucial en nuestras vidas cotidianas, por lo que es necesario que seamos capaces de saber qué es lo que el software que utilizamos está haciendo realmente.

Karen Spärck Jones

Como nos cuentan muchas de nuestras hackers favoritas, el software libre es una herramienta para la creación y una alternativa que nos permite apropiarnos de la tecnología. Danese Cooper es una de las desarrolladoras que más ha impulsado el movimiento de Open Source a nivel mundial.

Mucho de su trabajo lo ha realizado bajo el apodo de “Open Source Diva”, Cooper colaboró con Fundación Wikimedia como directora de tecnología durante un año. Ella considera que actualmente el software es algo crucial en nuestras vidas cotidianas, por lo que es necesario que seamos capaces de saber qué es lo que el software que utilizamos está haciendo realmente.

Fuente. WikiCommons

Anita Borg

Fuente. anitaB.org

Anita Borg fue una informática estadounidense que llegó al mundo de la informática sin que tuviera la intención previa de incorporarse a ese ámbito, comenzó su trayectoria  desarrollando sistemas operativos y es una de las grandes creadoras de redes de mujeres en la ciencia y la tecnología.

A mediados de la década de los 80, Anita Borg asistió a una conferencia sobre Principios de Sistemas Operativos y se sorprendió por la escasa presencia de mujeres en el evento, en ese momento se fijó como objetivo lograr más presencia de mujeres 👭en el ámbito de la tecnología.

En 1987 fundó Systers Borg, un espacio privado y exclusivo de mujeres, que permitía buscar información y compartir conocimientos basados en la experiencia. Esta primera red de correos electrónicos 📧 consistía en conversaciones estrictamente técnicas entre mujeres.

Creó la Celebración Grace Hooper de Mujeres en la Informática, la reunión más grande a nivel global a la que anualmente asisten mujeres de este campo, y fundó el Instituto de la Mujer y la Tecnología, que tras su muerte (en 2003 ) fue nombrado el Instituto Anita Borg.