Texto por Mélissa Godin (traducción Ixchel Aguirre)

El primer brote de Coronavirus surgió el 1 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, en China. Hoy es una pandemia global que mantiene a una tercera parte del mundo bajo una política de distanciamiento social y resguardo en casa. En Luchadoras queremos contribuir a la visibilización de los impactos de esta crisis sobre las vidas de las mujeres, a través de la traducción de textos internacionales que abordan la problemática desde sus realidades locales.

Este artículo fue originalmente publicado en la revista TIME el 18 de marzo de 2020, bajo el título “As Cities Around the World Go on Lockdown, Victims of Domestic Violence Look for a Way Out”, y fue traducido al español por nuestro equipo para aparecer en este sitio.

Mientras las ciudades alrededor del mundo se encierran, las víctimas de violencia doméstica buscan una salida.

“Mi esposo no me deja salir de la casa,” dice una víctima de violencia doméstica, a través de la línea telefónica a una persona representante de la Línea Nacional de Violencia Doméstica. “Él tuvo síntomas de resfriado y atribuye el tenerme aquí con no querer que yo infecte a otras personas o en traer a casa algo como el COVID-19. Pero siento que su intención es aislarme”.

Su agresor amenazó con echarla a la calle si comenzaba a toser, diciéndole que “ella podría morir sola en una sala de hospital”. Ella teme que si sale de casa su esposo ya no le permita entrar.

Para las mujeres que han experimentado violencia doméstica, la cuarentena obligatoria indicada como medida para frenar la extensión del COVID-19 (enfermedad causada por el nuevo Coronavirus) las ha atrapado en sus hogares con sus agresores, aislándolas de las personas y los recursos que podrían ayudarles.

En los Estados Unidos, donde 5,218 personas ya han sido infectadas por el coronavirus, la Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica reporta que ha crecido el número de llamadas diciendo que sus abusadores están usando el COVID-19 como método para aislar a las víctimas de sus familiares y amistades. “Los perpetradores amenazan con echar a sus víctimas a la calle para que se enfermen”, dijo a TIME Katie Ray-Jones, directora ejecutiva de la Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica. “Hemos escuchado de algunos casos en los que se les está reteniendo recursos financieros o asistencia médica”.

Desde Europa hasta Asia, millones de personas han sido confinadas en sus hogares, mientras que el coronavirus ha infectado a más de 183,000 personas. Pero Anita Bhatia, directora ejecutiva adjunta de las Naciones Unidas para la Mujer (ONU Mujeres), dijo a TIME que “la misma técnica que estamos utilizando para proteger a las personas del virus puede afectar cruelmente a las víctimas de violencia doméstica”. Agregó que “aunque apoyamos absolutamente la necesidad de seguir estas medidas de distanciamiento social y aislamiento, también reconocemos que abre la posibilidad para que los abusadores desaten más violencia”.

Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual durante su vida, lo que la convierte en “el abuso de derechos humanos más difundido pero entre los menos denunciados”. Mientras que los hombres apenas experimentan violencia doméstica, las mujeres constituyen la mayoría de las víctimas, al igual que las personas LGBTQ que también se enfrentan a tasas elevadas de violencia doméstica. Pero en tiempos de crisis, como desastres naturales, guerras y epidemias, el riesgo de violencia de género es aún mayor. En China, el número de casos de violencia doméstica reportados a la policía local se triplicó en febrero en comparación con el año anterior, según Axios. Los activistas aseguran es el resultado de un confinamiento forzado.

“Sabemos que la violencia doméstica está arraigada al poder y control” comenta Ray-Jones. “Actualmente, estamos sintiendo una pérdida de control sobre nuestras vidas y un individuo que no pueda controlar esto va a descargarlo en sus víctimas”. Ella dice que si bien el número de casos de abusos puede no aumentar durante la crisis del coronavirus, las personas que ya están en una situación de abuso muy posiblemente se encuentre enfrentado violencia aún más extrema, y ya no podrán escapar yendo al trabajo o visitando amistades.

La crisis actual también hace que sea más difícil para las víctimas buscar ayuda. A medida que en todo el mundo las instancias médicas se esfuerzan por luchar contra el coronavirus, los sistemas de salud están siendo sobresaturados, lo que dificulta que las víctimas tengan acceso a atención médica o terapeutas. “Aún en el mejor de los casos, las mujeres ya tienen dificultades para ser escuchadas”, dice Bhatia.

Para muchas mujeres, incluso el miedo de contraer Coronavirus les ha impedido buscar asistencia médica después de haber sido agredidas físicamente.

“Hablé con una mujer, llamaba desde California que estaba en cuarentena para protegerse del COVID-19 debido a padecer asma”. Una persona defensora de la Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica escribió en el libro de registro de la organización. “Su pareja la estranguló esa noche. Mientras hablaba con ella, sonaba a que tenía heridas realmente serias. Ella tiene miedo de ir a Urgencias debido al temor de contagiarse de COVID-19”.

Muchas víctimas también sienten que ya no pueden buscar refugio en casa de sus familiares, por el temor de exponer a los mayores al virus. Para algunas personas, las restricciones de viajes han limitado su capacidad de mantenerse con sus seres queridos. Los refugios para mujeres también estarán abarrotados durante este tiempo o puede que algunos incluso cierren sus puertas si el riesgo de infección se considera demasiado alto.

La crisis del coronavirus, se predice llevará la economía mundial a una recesión. Lo cual también puede en última instancia dificultar que las víctimas de violencia abandone las relaciones abusivas en las que se encuentran. Ray-Jones dice que dejar a una pareja abusiva a menudo implica ahorrar dinero en secreto, lo que será aún más difícil si las víctimas comienzan a perder sus empleos.

Muchos servicios sociales para víctimas de violencia doméstica también sufrirán recortes presupuestarios durante la recesión. “Suponemos que nuestros esfuerzos filantrópicos serán seriamente impactados”, dice Ray-Jones “será difícil recaudar fondos”.

Activistas contra la violencia doméstica comentan que las víctimas que aún no entran en estado de cuarentena deberían buscar ayuda ahora. Mientras tanto, las organizaciones contra la violencia doméstica como La Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica están desarrollando estrategias para apoyar a aquellas víctimas que ya se encuentran encerradas. Ray-Jones dice que el contacto con personas víctimas de violencia será muy importante durante este tiempo pero será muy difícil que estás puedan comunicarse si se encuentran confinadas con sus agresores. La línea de emergencia ofrece servicios vía chat online y mensajería, lo cual facilita que las personas puedan buscar ayuda cuando se encuentren en sus casa.

Bhatia de ONU Mujeres, también ha pedido a los gobiernos que proporcionen paquetes de licencia por enfermedad y trabajo de cuidado no remunerado, para permitir que las mujeres que enfrentan violencia doméstica mantengan su independencia financiera a un lado de la de sus violentadores. Agregó que para que esta respuesta de salud pública sea también una de género, las mujeres tendrán que tener poder de decisión.

Incluso estando presentes las necesidades de las mujeres en el debate público, los bloqueos y cuarentenas obligatorios presentan desafíos sin precedentes que las personas defensoras de la violencia doméstica nunca antes han enfrentado. Como Ray-Jones agregó “estamos en territorios desconocidos en términos de lo que las sobrevivientes van a experimentar”.

Ilustración de portada: https://www.freepik.es/vector-gratis/infografia-coronavirus_7246300.htm#position=42