EL AMOR NO MATA. JUSTICIA PARA ALONDRA

El amor no mata. Eso lo sabía Alondra.

Y pidió ayuda, pero el gobierno de Jalisco solo le dio impresa una hoja de papel, una Orden de Protección de la que nunca se enteró ni la Policía Municipal, ni la Policía Investigadora. Nunca se habilitó para ella ningún esquema de protección.

Con ocho meses de embarazo, golpes en el vientre y huellas visibles de un intento de ahorcamiento con soga, Alondra llegó al Centro de Justicia para las Mujeres en Guadalajara, a dos horas de su casa en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, y después de haber ido a la Procuraduría. “Llegaron a medio día y salieron de madrugada”, me cuenta Nancy Arias, su mamá, mientras platicamos durante la Asamblea de miembros de Amnistía Internacional en la Ciudad de México.

Un mes después, Alondra fue asesinada. Diez días después de dar a luz.

“Me duele mucho el hecho de que la persona que más amó fue la que le quitó la vida” dice en un video Nancy.

Alo, como Nancy la llama de cariño, tenía veinte años y desde pequeña fue muy alegre. “Le gustaba andar siempre guapa, era delgadita pero buena para comer”, me dice con una risa. Estudió la primaria y después se dedicó a lo que más le gustaba, peinar.

En medio de la dura situación de violencia que vivía con su pareja, imputado como presunto responsable y prófugo; Alondra tomó las riendas de su vida. Asumió sola el cuidado de su primer hijo y buscó apoyos de programas sociales para solventar gastos y sostenerse. “Siempre pensó en poner un negocio propio, en progresar”, me dice su mamá.

“Quiero mencionar que mi pareja comenzó a agredirme porque le pedí que dejara de drogarse”, consta en la declaración de Alondra ante el Ministerio Público según el Diario NTR Guadalajara. Él había intentado varias veces hacerle daño, no fue solo una vez que llamaron a la patrulla, que no llegaba o les respondía que no podía hacer nada, porque él era su pareja y no había sangre.

El impacto de la violencia afectó terriblemente a Alondra durante sus últimos meses de embarazo y de vida, tanto física como emocionalmente. Nancy la veía muy triste, apagada, diario la veía llorando, le decía: “Ven mamá, abrázame, sóbame mi panza”.

Alondra vislumbró la salida, estaba resuelta. Dejó de vivir con él y fue a denunciar. “Sabes qué mamá, ya basta, basta de que él me haga daño”, le dijo. Alondra acudió con su hermana a la Procuraduría y al Centro de Justicia para las Mujeres. Pidió ayuda. Pero su llamado urgente no fue sostenido por el gobierno. Alondra regresó más tranquila a su casa con la idea de contar con una Orden de Protección, pero en realidad solo tenía una hoja en la mano.

El Estado también es responsable del feminicidio de Alondra, es muy clara su omisión” me dice en entrevista Edith Olivares, Coordinadora de Análisis e Incidencia de Amnistía Internacional en México. La Orden de Protección nunca estuvo vigente, la autoridad le pidió a Alondra que ella misma, según procedimiento, entregara a la Policía la notificación.

El impacto de su asesinato implicó la ruptura del proyecto de vida en toda su familia”, sostiene Edith. Por eso, además de las garantías de no repetición, Amnistía Internacional está exigiendo la reparación integral del daño. A la fecha los dos hijos de Alondra están bajo el cuidado de Nancy aún sin la custodia legal; y siguen viviendo en un entorno cercano al agresor, en un contexto inseguro.

El camino de Nancy ha estado lleno de burocracia y obstáculos. Para ella es claro que el sistema está diseñado para hacerle la vida más cansada a las familias de las víctimas. Y esa frustración la pone a la defensiva, hoy sabe que la búsqueda de justicia por Alondra es una oportunidad para que no le suceda a otras: “La muerte de mi hija no va a ser en vano, es una forma de honrar su memoria, para las hijas de muchas mujeres. Voy a seguir de pie, para adelante, siempre”.

Los feminicidios son parte de la grave crisis de derechos humanos que vive el país, dice Amnistía Internacional, que exige que la Fiscalía General del Estado de Jalisco investigue y tome preso al responsable, que el gobierno de Jalisco asegure una reparación integral del daño a la familia de Alondra, y que cambie estructuralmente el proceso de atención a la violencia que claramente fue incapaz de protegerla.

Si quieres sumarte a la exigencia de Amnistía Internacional al gobierno del estado de Jalisco, puedes firmar esta petición en línea: https://amnistia.org.mx/alondra/

Texto publicado originalmente en Mexico.com

Lulú V. Barrera

Lulú V. Barrera es letróloga de formación, antropóloga por historia de vida y activista por decisión. Cree que debe reescribirse la historia, volver lo familiar extraño y extraño lo familiar, y sueña con otros mundos posibles. Admiradora de mujeres guerreras, fundó Luchadoras en 2012.

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