DIGNIDAD Y RESISTENCIA, ROCK ZAPATISTA

Las mujeres zapatistas hacen temblar al patriarcado y capitalismo, por ellas sabemos que otros mundos son posibles, que no se van a construir sin las mujeres, y que la resistencia también se goza, se baila y se camina.

Durante el pasado Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan realizado en el sureste chiapaneco del 8 al 10 de marzo de 2018, cuatro jóvenes zapatistas, cubiertas con pasamontañas y armadas con instrumentos musicales salieron al escenario para conquistar nuestros corazones.

“Dignidad y Resistencia” es un grupo de jóvenes zapatistas que hace música para acompañar la lucha, la vida y la resistencia, simplemente para hacer rockear al zapatismo.

Mientras estuvimos en el caracol de Morelia, nuestro corazón latió a tope, contagiándose de  la energía de más de 7 mil mujeres que luchan y que cambian el mundo, pero cada noche, cuando Dignidad y Resistencia subía al escenario nos hacía explotar de entusiasmo.

Armadas con guitarra, bajo y acordeón, estas 4 jóvenes zapatistas nos hicieron saber que no hay mejor forma de resistir que cantar y bailar.

También nos enseñaron que no hace estudiar por años y con los mejores maestros para cantar y hacer música desde el corazón.

En una pequeña entrevista, nos compartieron que su mayor inspiración son las mujeres, y que para componer las letras de sus canciones toman el pulso de lo que está ocurriendo en la sociedad, y que con ellas sólo buscan retratar y hacer visibles los principales problemas sociales que se están viviendo actualmente.

“Sin las mujeres de México y el mundo no hay revolución y no hay vida” fue el mensaje más claro que estas chicas originarias de caracol oventic (una de las regiones organizativas de las comunidades autónomas zapatistas) nos dieron durante su primer concierto masivo ante 7 mil mujeres provenientes de todo el mundo.

 

 

Eve Alcalá

Quería ser bruja de niña y sigue practicando. Cree que la historia de las mujeres y otros cuerpos en peligro tiene que ser revisitada y reescrita para vivir un mundo más habitable; adicta a dinamitar la idea del género binario. Es practicante narrativa, artivista, collagera, es muchas y nunca la misma. Viene a mirar el mundo de nuevo, con más preguntas que respuestas; segura de que el camino es tejer en colectivo.

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