Entre flores de cempasúchil, veladoras, sal, pan y agua, mantener viva la memoria, historia y digna rabia de quienes ya no están en el plano terrenal, se vuelve parte fundamental de este Día de muertas.

La escritora Mariana Restra y la poeta Lucía Sánchez, nos comparten sus sentires respecto a la muerte y sus deseos de que las personas a quienes les ponemos un altar, no sean más vidas arrebatadas.

Cumambátar - Lucía Sánchez

desde la cuna me sigue la hiedra

cubierta de un salmo que alivia la niebla

ella, escondida en el agua que bebo

el alimento que como

los ríos apagados

la muerte me siguió

espíritus, estirpe de los siglos

la muerte me crió ella, símil a mí, casi mi nombre

hiladas del cuerpo por el hambre amándonos sobre un corte sagital

imantadas, parentesco umbilical 

 

mi muerte me canta “si me encuentras no tiembles

no dudes

que has de morir donde debes

Día de las muertas - Mariana Riestra

Quiero escribir un poema para las madres

que luchan por que a sus hijas no se las lleve la huesuda. 

Las mujeres que le dicen a sus hijas, nietas y sobrinas

que nunca se queden solas con ningún hombre,

Aunque sean sus tíos o sus abuelos,

porque al final del día los conocieron

como hermanos y padres,

y saben que la maldad se reproduce y las mañas se heredan.

 

Quiero escribir un poema para las madres buscadoras que ponen sus cuerpos

para recuperar los restos de las suyas, para darles por fin santa sepultura

en un país donde la tierra está maldita.

Quiero escribir un poema para las madres

que te dicen que te pongas suéter

y que no andes en la calle después de las ocho

porque los hombres que son demonios que son hombres se ponen hambrientos

y se les olvida que las mujeres somos personas, aunque quizás nunca lo supieron.

 

Quiero escribir un poema para las madres

y para las hijas, para las abuelas y las nietas, las tías

y las sobrinas, las primas, las amigas, las compañeras. 

Quiero escribir un poema para que todos los días dejen de ser día de las muertas.