ASSATA SHAKUR, POESÍA Y LUCHA DE UNA REVOLUCIONARIA NEGRA

Mujer rinoceronte,
a la que nadie quiere
y que todo el mundo usó.
Se dice que estás loca
porque no estás tan loca como
para hincar la cerviz cuando te ordenan
que te arrodilles

[fragmento del poema Rhinoceros Woman]

La primera y única mujer estadounidense que aparece, desde el 2013, en la lista de “Terroristas más buscados” del FBI, es Joanne Deborah Chesimard. Ella, una mujer afroamericana por la que ofrecen, a la fecha, una recompensa de 1 millón de dólares por información que lleve directamente a su arresto. ¿Los delitos de los que se le acusa? ser una fugitiva que escapó en los setenta de una prisión en Clinton, Nueva Jersey mientras cumplía cadena perpetua por el asesinato del policía blanco Werner Foerster, entre otros tantos supuestos crímenes, como: robo a mano armada, robo de banco, secuestro y otros tantos que sumaban más de seis.

Cinco años después de su fuga, en 1984, Assata Shakur recibió asilo político en Cuba, lugar en donde continúa viviendo hasta la fecha, más de tres décadas después, en donde estudió y vive tranquilamente como miembro “productivo” (já) de la sociedad. ¿Qué interés tuvo el FBI en designar, más de 20 años después de su detención y posterior fuga, a una mujer negra de 71 años como una de las terroristas más peligrosas y buscadas a lado de personas cuyas supuestas acciones se relacionan con actos militares en Iraq, Afganistán y Siria?

Lo que no menciona el FBI, entre todas sus acusaciones, es que Joanne Deborah Chesimard es el nombre de esclava de Assata Shakur. Una revolucionaria negra que fue declarada terrorista por cuestionar la violencia racista estatal y la opresión tan palpitante que viven las personas afroamericanas como resultado histórico de la esclavitud, la segregación y la supremacía blanca que sigue instalada profundamente en Estados Unidos.

Estoy en la cima y al pie de una bajar-quía.
Soy una amante de la tierra desde siempre.
Estoy enamorada de los fracasados y la risa.
Estoy enamorada de la libertad y de los niños.

El amor es mi espada
y la verdad mi brújula.
¿Qué queda?

[fragmento del poema What is Left?]

Assata nació en 1947 en Nueva York y estudió en el Manhattan Community College, ahí se interesó e inició con un activismo político que la llevó a unirse a grupos negros de liberación: primero en el Partido de las Panteras Negras (Black Panthers Party), que abandonó cuando empezó a discrepar con la manera en que el partido hacía política, que ella calificaba como estancada y dogmática; después, en 1970, se integró al Ejército Negro de Liberación (Black Liberation Army), una organización político-militar que luchaba por la independencia y autodeterminación de las personas afroamericanas en Estados Unidos.

En mayo de 1973, Assata, Zayd Shakur y Sundiata Acol, ambos militantes de las Panteras Negras, fueron detenidos en la autopista de Nueva Jersey mientras conducían un auto con una luz trasera rota. La versión de la policía es que Assata comenzó a disparar contra ellos iniciando un tiroteo que terminó con la muerte de su compañero Zayd Shakur y el agente policial Foerster, además de que ella misma y otro agente resultaron heridos de bala. Assata despertó esposada a la cama de un hospital, vigilada y cuestionada en torno a la muerte del policía.


Mumia Abu-Jamal, otro activista que militó con las Panteras Negras, escribió al respecto: “En 1973, cuando Assata y Sundiata Acoli fueron detenidos en la Autopista de Nueva Jersey, no fueron detenidos porque los policías querían ‘ofrecerles ayuda’. La detención se debió a su delito no escrito de manejar en estado de negritud”.

Me encerraron los sin ley.
Me esposaron los odiadores.
Me amordazaron los codiciosos.
Y, si hay algo que sé,
es que un muro es sólo un muro
y nada más que eso.
Se puede derribar.

[fragmento del poema Affirmation]

El 4 de julio de 1973, dos meses después de su detención, Assata Shakur hizo una grabación de un mensaje suyo titulado “To my people” en el cual decía: “Me llamo Assata Shakur (nombre de esclava Joanne Chesimard) y soy una revolucionaria. Una revolucionaria negra. Quiero decir que he declarado guerra contra todos los que han violado a nuestras mujeres, castrado a nuestros hombres y mantenido a nuestros bebés con las panzas vacías”.

Pasó 4 años privada de la libertad antes de ser condenada a cadena perpetua en 1977. La resolución estuvo fundada en pruebas endebles (el análisis apuntaba que Assata recibió el impacto de bala mientras tenía los brazos en alto y que las heridas recibidas no permitían que usara un arma de fuego, además no encontraron rastros de pólvora en sus manos ni sus huellas en las armas) y dictaminada por un jurado blanco en su totalidad.

Era evidente que el veredicto respondía a sus ideas políticas más que a su culpabilidad. Hablar de ella como “terrorista”, dice Abu-Jamal, es “desangrar la palabra de su significado, porque durante su vida como activista y durante sus tribulaciones como acusada en tribunales que eran más como árboles de linchamiento que pasillos de la justicia, ella fue aterrorizada por un sistema que pretendía castigarla por atreverse a rebelarse (…) Si hay alguien que conozca el terrorismo, es la gente estadounidense, porque su nación fue fundada en el terrorismo, en la terrible violencia blanca contra la vida roja, negra y morena. Ésta es la verdadera historia, escondida bajo las mentiras que dicen ‘todos los hombres son creados iguales’… ”

Mira, la hierba está creciendo. Crece entre las grietas.
El guardia dice que la hierba es contra la ley.
En la prisión la hierba es contrabando.
El guardia dice que la hierba es insolente.
Es hierba arrogante, hierba radical, hierba
militante, hierba terrorista, ellos la llaman maleza.
Asquerosa maleza, negra maleza, sucia latina, india salvaje, espaldas mojadas,
rojillos, maleza comunista,—subversiva!

[fragmento del poema No one can stop the rain]

Después de recibir sentencia, pasó 2 años en prisión antes de ser liberada por sus compañeros. La fuga de Assata del penal Clinton el 2 de noviembre de 1979 fue un triunfo del Black Liberation Army que fue resultado de un plan complejo y estratégico, una maniobra de la que nunca ha hablado con precisión… de eso ni de su llegada a Cuba después de pasar 5 años como fugitiva en Estados Unidos. Hasta hoy, sigue atravesando las sensibilidades de los agentes federales y del estado de Nueva Jersey. Tanto que, en 2017, Donald Trump exigió al gobierno cubano la extradición de Assata a tierras norteamericanas.

En 1998, Assata dijo: “Todo lo que yo represento para ellos es otro esclavo que quieren llevar de regreso a la plantación. Bueno, seré una esclava, pero me iré a mi tumba como una esclava rebelde. Nuestra gente joven merece un futuro, y de acuerdo con el mandato de mis ancestros, pienso ser parte de la lucha para que ellos tengan uno”. El legado de Assata es una lucha antirracista; su herencia, la tradición radical negra de lucha.

Seguimos la tradición.
Seguimos una tradición fuerte.
Seguimos una tradición orgullosa.
Seguimos una tradición negra.
Síguela.

Pásala a los niños.
Pásala.
Síguela.
Síguela ahora.
Síguela.
¡HASTA LA LIBERTAD!

[fragmento del poema The tradition

Su caso es uno entre tantos del acoso policial que atravesaba a la comunidad negra comprometida con la lucha de liberación y por los derechos civiles de la década de los setenta. Un caso paradigmático de cómo el racismo judicial se ha llevado hasta los extremos más absurdos de persecución. Que explica lo simbólico que hay detrás de encontrar a una mujer afroamericana como Assata Shakur en la lista de terroristas más buscados por el FBI. Y que sigue siendo el reflejo de un problema estructural que se expresa en la actualidad en el encarcelamiento masivo de personas de color en Estados Unidos.


Assata escribió en su autobiografía, publicada en 2013: “Cada día que paso ahora siendo libre, me recuerdo a mí misma que los Negros en amerika están oprimidos. Necesito hacerlo. Las personas se acostumbran a todo. Cuanto menos piensas en tu opresión, más aumenta tu tolerancia hacia la misma. Poco después, la gente piensa que la opresión es el estado normal de las cosas. Pero para liberarse, uno tiene que ser muy consciente de que es un esclavo”.

Te odian, mamita,
porque muestras su locura.
Y su crueldad.
 
Pueden ver en tus ojos
mil pesadillas
que ellos hicieron realidad.
 
Mujer negra, mujer ma-a-la.
Lleva tu tamaño en el pecho como una medalla,
que te la has ganado.
 
Mujer fuerte. Amazona.
Lleva tus heridas como joyas,
con sangre las compraste.
 
Te llamaron loca.
Y casi consiguieron
que te creyeras esa mierda.
 
Te llamaron fea.
Y tú te escondiste
detrás de ti misma
y disfrutaste de su ignominia.
 
Mujer rinoceronte,
el mundo está ciego,
tiene la mente enferma,
y es incapaz de ver
tu belleza.
 
Yo he visto tu luz
y RESPLANDECÍA.

[fragmento del poema Rhinoceros Woman]

Karen Santiago

Chabacana y derechohumanera. Periodista egresada de Polakas.

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