INTERNET SEGURA PARA LAS MUJERES. AGENDA PARA EL NUEVO GOBIERNO

El “mundo virtual” no se reduce a una partida ocasional de Warcraft o una sesión de Sims. No se separa del “mundo real”, ese que sucede más allá del WIFI, las búsquedas de Google y las selfies de Instagram. Por el contrario, está directamente relacionado. Conectarte a una red WIFI pública o tus búsquedas en Google tiene relación con lo offline. Tus datos tienen precio y peso social, económico y político, no por nada Mark Zuckerberg, creador de Facebook, compareció ante el Congreso de Estados Unidos por un mal manejo de los datos personales de las millones de cuentas en su red social.

Más de la mitad de la población mexicana tiene acceso a Internet, 65.5% según INEGI en 2016, es decir, aproximadamente 65.5 millones de personas;  vivimos un presente digno de George Orwell donde el 64% de la población  permanecer conectada 24 horas (Asociación de Internet) y donde el gobierno mexicano gastó millones de dólares en programas de espionaje para vigilar por medio de las cámaras y micrófonos de teléfonos celulares a periodistas y activistas.

Internet ha sido un vehículo fundamental para el ejercicio de derechos humanos fundamentales como la libertad de expresión y el acceso a la información, en contextos donde dominan tabúes, por ejemplo, en temas relacionados al ejercicio sexual de las mujeres, contar con acceso a Internet te abre la puerta a una serie de contenidos sobre los cuales de otra manera sería difícil tener conocimiento.

Por todo lo anterior, Internet tiene que ser un espacio seguro, y para nosotras es importante que sea feminista porque la violencia machista también permea en línea. Al ser Twitter y Facebook nuevos espacios de denuncia estos también se han convertido en la cuna de la agresión virtual a las mujeres: se utilizan para filtrar imágenes íntimas sin consentimiento, difamar y esparcir rumores falsos para dañar una reputación, usurpar la identidad mediante perfiles falsos, denigrar a las mujeres mediante mensajes, espiar la actividad, acosar y amenazar para intimidar.

En 2015 INEGI en su Módulo Sobre el Acoso de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las TIC en Hogares (ENDUTIH) estimó que 9 millones de mujeres fueron víctimas de ciberacoso, el 86.3% de ellas nunca pudo ponerle cara a su acosador/a.

El acoso cibernético tiene consecuencias en la salud mental y física de las personas y existe en diversos formatos y formas. Formas de agresión como el robo de identidad, la difusión de contenido íntimo sin permiso, el control y monitoreo de redes sociales, las amenazas, los insultos y comentarios agresivos en publicaciones dañan.

Durante 2017 Luchadoras y La Sandía Digital identificaron, mediante un taller participativo con 25 mujeres sobrevivientes de violencia en línea, los tipos de daños físicos y emocionales que vivieron:

– En lo físico reportaron sudoración, náuseas, dolor de cabeza, de espalda, riñón o estómago; llanto, tensión corporal, falta o exceso de apetito; vacío en el estómago, pesadez en el cuerpo y autolesión.

– En lo emocional estrés, angustia, ira, enojo, depresión, paranoia, afectaciones nerviosas, miedo, confusión e impotencia.

Además existieron consecuencias muy puntuales que atentaron contra su libertad como el sentir miedo a salir, la auto-restricción de movilidad, autocensura, abandono de tecnologías y sensación´de vigilancia constante.

Por su parte, la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) mapeó entre 2002 y 2016 un total de diecinueve casos de movilidad limitada por ciberacoso en México; 51 historias de daño a la reputación y 35 reportes donde el acoso virtual llegó al daño físico.

En México existen tendencias y casos muy representativos de violencia en línea.  Las historias de Andrea Noel, Tamara de Anda y Ana Gabriel Guevara son un ejemplo de cómo al denunciar agresores en lugar de encontrar apoyo generaron una ola masiva de violencia y odio viral (Pág. 41, Violencia en Línea en México) hacia ellas, donde no sólo hubo insultos sino también amenazas.

Ante este panorama cada vez más reconocido como un problema público, entrevistamos a Danya Centeno abogada de la Red en Defensa de Derechos Digitales (R3D) sobre cuáles son o deberían ser las exigencias para el nuevo gobierno respecto a la seguridad en línea de las mujeres.

L:¿A qué debería dedicarse mayor presupuesto?

R3D: A campañas de prevención y educación contra estereotipos que perpetúan la violencia contra las mujeres online y offline.

Junto a 31 organizaciones R3D forma parte de la coalición Internet es Nuestra, plataforma de investigación, promoción y exigencia de derechos digitales y gobernanza en Internet. Entre sus retos se encuentra la ciberseguridad con enfoque en los derechos humanos. Durante su labor descubrieron que hay una tendencia por separar el entorno digital del entorno físico. Esto debe cambiar y no a partir de soluciones reactivas.

“Hemos visto mucho que la solución tiende a ser un enfoque reactivo, a querer criminalizar, a querer crear nueva legislación, a querer crear nuevos tipos penales y esto es una falsa protección que realmente no suele atacar el problema de raíz. Entonces la tirada debería ser un enfoque que ataque estos roles de género que hacen que se perpetúe el problema en general. Campañas de educación, campañas que busquen erradicar la discriminación o al menos atacar, concientizar al respecto”.

L:¿En qué avance no se debe retroceder?

R3D: La creación de una Estrategia Nacional de Ciberseguridad con una perspectiva de género transversal.

El 13 de noviembre de 2017 el gobierno mexicano publicó su Estrategia Nacional de Ciberseguridad. Ésta se basa en cinco ejes principales: sociedad y derechos; economía e innovación; instituciones públicas; seguridad pública y seguridad nacional pero es el primer paso, por lo pronto es un documento que marca una ruta rumbo a la creación de políticas públicas. Para elaborarla se convocó a organizaciones que investigan y trabajan en el tema, R3D contribuyó también.

“En la última reunión a la que pudimos asistir sí se cubrió el tema de la violencia que se comete en las plataformas digitales y en internet contra las mujeres. Ya se avanzó un poco. Nuestra postura es que es sólo el primer paso, la estrategia de ciberseguridad aún con el cambio de administración debe continuar en el próximo gobierno y se debe incluir de manera transversal un enfoque violencia de género”.

L:¿Qué nuevas políticas deberían impulsarse?

R3D: Crear una estrategia nacional enfocada exclusivamente en la ciberseguridad de las mujeres y a erradicar la violencia de género en Internet.

En México sólo existen dos registros estadísticos sobre violencia a las mujeres: El Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA 2015) y el Estudio sobre ciberacoso del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal. Contar con pocos registros de datos contribuye a la indiferencia y a no dimensionar el tamaño del problema para encontrar soluciones.

Para R3D debe haber una estrategia enfocada exclusivamente en atacar la violencia en línea contra las mujeres sobretodo porque faltan cifras reales, falta visibilizar el problema, falta una mayor concientización del problema. R3D propone que el gobierno trabaje en una estrategia para documentar casos para realmente saber lo que está pasando.

“Somos las organizaciones de la sociedad civil muchas veces las que salimos a buscar estas cifras pero no podemos alcanzar todo, no podemos cubrir todo.”

*Video por Eve Alcalá

Fernanda Muñoz

Estudiante de periodismo, aficionada a la fotografía, fan de la nece(si)dad de hacer cine documental. Nativa de tierras vecinas donde "siempre hay primavera" y crecen guayabas&bugambilias.

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