SER FOTOPERIODISTA. ESTAR AHÍ, ACOMPAÑAR LA RUPTURA

Mónica González asegura que como mujer fotoperiodista existe en ella una protesta  interna, que la va empujando hacia distintos territorios y realidades de nuestro país, le demanda salir y mirar de nuevo para entender que la “Historia” no es como nos la están contando. Mónica lleva cerca de dieciocho años haciendo fotografía. Su mirada se interesó por los conflictos sociales y su trabajo fotográfico nos invita a dejar de normalizar la violencia sobre el cuerpo del otro, de la otra, de nosotras mismas.

La lucha y las resistencias que existen en México inspiraron a Mónica a dedicarse tiempo completo al fotoperiodismo.  El Movimiento Zapatista de Liberación Nacional la inspiró para revelar en sus fotografías una realidad que no estaba siendo difundida en los medios tradicionales y masivos. En su paso por distintos medios de comunicación se dio cuenta de que los conflictos sociales se abordaban desde la revictimización, la criminalización y la discriminación.

Ante los enfrentamientos por despojo, las comunidades indígenas desplazadas de territorios, la guerra contra el narcotráfico, los movimientos estudiantiles y los feminicidios, esa violenta y dolorosa realidad que vivimos en México, Mónica decidió narrar desde la vida, involucrándose con el territorio y las personas que lo habitan, ser parte de la historia.

En los medios tradicionales y digitales seguimos viendo una narrativa dominante, gore, repleta de personas sin nombre, de restos, de “presuntos delincuentes”, de cuerpos desechables. Para Mónica González la forma como son retratadas las innumerables violencias sistemáticas sobre nuestros cuerpos tiene que re-pensarse y re-sentirse. ¿Qué necesitamos para que este país que está en guerra se duela? ¿Cómo dejarnos doler ante las escenas dantescas que vemos a diario? ¿Cómo hacer para que la violencia no sea un espectáculo?

¿Y en este contexto, cómo se sitúa Mónica González como fotoperiodista?

En la escuela gringa dicen que te separes, que no puedes involucrarte con los personajes y que no puedes formar parte de la historia pero cuando eres periodista local no puedes no ser parte de la historia. Lo que está pasando y a quiénes están descuartizando y quienes están apareciendo con tiros de gracia y las que están apareciendo desnudas son tus vecinas, tus compañeros de escuela, las hijas de las hijas de tus conocidos, tu primo. Y un periodista local no se puede separar porque perteneces a la sociedad

“Involucrarme con las familias de Buscadores y Geografía del dolor, es entender que no puedes despegarte, que tú corres paralelamente en un eje igual que ellos, en un acompañamiento silencioso….una de las cosas que a mí me deja mucha satisfacción es entender que hacer con cariño y amor un proceso de dolor, es como volver a bordar aquello que se rompió. Nosotros como periodistas acompañamos la ruptura, la fractura de una cotidianidad.”

Fotografía por Mónica González

 

En esta entrega de Genias Mónica también nos compartió el trabajo de Ángeles Torrejón y Alexandra Boulat, que como ella, son mujeres fotoperiodistas que retratan las resistencias y las luchas de las mujeres en conflictos sociales.

Ángeles Torrejón, se internó en la selva de las montañas del sureste mexicano, para seguir una rebelión, permaneció en los Altos de Chiapas durante el levantamiento armado del Movimiento Zapatista de Liberación Nacional en 1994. Su lente puso la mirada en la cotidianeidad de las mujeres zapatistas, la lucha dentro de la lucha, las sostenedoras de la vida, en el caminar de ese Movimiento.

Fotografía por Ángeles Torrejón

Alexandra Boulat, francesa, fue una de las primeras mujeres en cubrir conflictos sociales en el siglo XX: guerras, despojos y genocidios en Europa y Asia. En su imagen revela el dolor del abuso de poder. Su lente capta el conflicto y nos permite ver cómo en medio de paisajes devastadores, las mujeres siguen de pie, combatiendo, afrontando.  

El trabajo de Mónica González, de Ángeles Torrejón y Alexandra Boulat es una constatación de que ante todo ejercicio de poder, control y dominación hay resistencias. Y en las resistencias florece la dignidad.

*Video por Unx

Eve Alcalá

Quería ser bruja de niña y sigue practicando. Cree que la historia de las mujeres y otros cuerpos en peligro tiene que ser revisitada y reescrita para vivir un mundo más habitable; adicta a dinamitar la idea del género binario. Es practicante narrativa, artivista, collagera, es muchas y nunca la misma. Viene a mirar el mundo de nuevo, con más preguntas que respuestas; segura de que el camino es tejer en colectivo.

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