DEPORTE ADAPTADO, UNA ACTIVIDAD PARA GUERRERAS

Correr es libertad, es poder sentir el viento en tu rostro, y ver cómo eres capaz de moverte  a 500 metros por minuto. Esa es la sensación que describe Daniela Velasco cuando cuenta qué la motiva a entrenar seis horas todos los días y que su sueño más grande es escuchar el himno nacional mexicano en una premiación internacional.

En un país como México, en donde en sólo tres años (2013-2016) el presupuesto destinado al deporte disminuyó en un 60 por ciento, que con sólo 17 años, Daniela conquistara la medalla de bronce en los 400 metros planos de Londres 2012 resulta una hazaña, que lo haya hecho sin poder ver los carriles de la pista de atletismo, sólo resulta posible cuando entendemos que ella está enfocada en demostrar que el deporte adaptado -disciplina deportiva que se modifica para posibilitar la participación de personas con capacidades diferentes-  es igual que el convencional.

Dani, como conocen a la chica de cabello largo sujetado con listones de colores, perdió la visión casi por completo cuando era niña; sin embargo  nunca consideró  su debilidad visual como un obstáculo para alcanzar sus metas “y mejorar sus tiempos”. Con ayuda de su madre recorre todos los días un camino de dos horas para llegar a entrenar a la Villa Olímpica -complejo deportivo construido en 1968- y hace los mismos ejercicios que sus compañeras y compañeros de atletismo.

Para poder saber hacia dónde  tiene que correr y no tropezar,  Daniela se apoya de un guía, es decir, una persona que debe correr a su lado, ni más rápido, ni más despacio, Ella compite en la categoría de Atletismo Adaptado T12, que es la que se asigna a quienes pueden distinguir sombras y alguna que otra figura.

Hay cosas que sí representan un reto para Daniela, por ejemplo la falta de apoyo gubernamental al deporte en México, desafío estructural que enfrentan quienes deciden  dedicarse al deporte, y que  se agudiza cuando se trata de deporte adaptado.  

Si únicamente pusieramos el ojo en el Fútbol, podríamos asegurar que en México ser deportista es sustentable, por ejemplo,  “El TRI” llega a registrar ingresos de hasta 250 millones de pesos; lamentablemente esta no es la realidad que comparten el resto de las disciplinas, que sobreviven en gran medida de la distribución de presupuesto que realice la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

Durante el actual sexenio, la Conade ha visto disminuir su presupuesto año con año, el monto presupuestal que ejerce durante 2017 es 716,6 millones inferior al presupuesto que recibió el año anterior y apenas la mitad de la cantidad con la que contó en 2014.

Pese a que el deporte adaptado da más cantidad de medallas para México a nivel internacional, son las y los deportistas convencionales quienes reciben más (aunque no suficiente) apoyo financiero para participar en competencias como las Olimpiadas o los juegos Panamericanos.

Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de Río 2016, los atletas convencionales lograron en total cinco medallas, mientras que los atletas paralímpicos lograron 15, contrastantemente sólo 25 de los 71 deportistas que existieron a los Juegos paralímpicos recibieron apoyo del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar).

De acuerdo con datos oficiales  entre enero de 2013 y marzo de 2016 los atletas paralímpicos recibieron un apoyo total de 43 millones de pesos, mientras que las y los deportistas convencionales tuvieron apoyo de 144.9 millones pesos.

Actualmente Dani Velasco no cuenta con ningún apoyo oficial para desarrollarse en el atletismo, el apoyo con el que contó para ir a Londres en  2012 fue reducido, a pesar de ello, no sólo obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos en la prueba de los 400 metros planos, con un tiempo de 58:51 segundos, también fue ganadora de dos preseas de bronce y una de plata en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, en las pruebas de 100, 200 y 400 metros planos. 

 

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