CECILIA VICUÑA, POETA Y HECHICERA DE LA VOZ

¿Qué es escribir la voz? ¿usar la voz más allá del canto ? ¿qué significa usar la voz en la poesía más allá de hacer la lectura de un poema? En esta entrega de Genias, Mónica Nepote nos hace estas preguntas al hablarnos de una poeta y artista visual  que trabaja con el cuerpo, la oralidad y los objetos.

Cecilia Vicuña una artista que no se puede encasillar, pues además de escribir poesía,  trabaja la escritura con la voz en vivo, la escritura como texto o como algo que permanece fijo, realiza performance de tejido colectivo de voces, telares o hilos .

 

Esta genia comenzó a trabajar en la década de los años 60 con “restos y basuritas”,  cosas que se encontraba en el paisaje y  dentro de la naturaleza, con estos materiales hacia esculturas efímeras, como parte de su búsqueda de definir los objetos como espacios de significación.   

Foto: Universidad de Chile

Durante los años 70, comenzó su trabajo performático cubriendo de hojas secas una sala del Palacio Nacional de Bellas Artes, en una intervención que nombró “Otoño”, para 1973 publicó su primer libro individual  de poemas “Sabor a mí”, que fue censurado en Chile (su país natal) por contener versos eróticos.

Mónica nos describió a Cecilia como una hechicera que trabaja con sonidos: “sube, baja, trabaja con el bisbiseo, con los silencios expandiendo la posibilidad vocálica”, pues además de escribir poesía, continúa haciendo performance, que pueden entenderse como rituales en los que ella pasa de la palabra al canto.

Mónica Nepote es poeta y ensayista feminista, concibe a la escritura como una “tecnología increíble, una tecnología que va desde el código alfabético hasta los instrumentos que usamos para escribir”, actualmente dirige el área editorial del Centro de Cultura Digital.  

En Genias seguiremos conociendo a mujeres creadoras y creativas, nos leemos pronto.

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